Diario de Deseado

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La Prefectura Naval Argentina (PNA) persiguió esta madrugada a un buque de bandera china que pescaba ilegalmente dentro de la Zona Económica Exclusiva. Sin embargo, la embarcación logró fugarse, por lo que fue solicitada su captura internacional. 

 
En un operativo que duró tres horas, a bordo del guardacostas GC-24 "Mantilla", efectivos de Perfectura Naval detuvieron la pesca ilegal que realizaba el buque "HUA XIANG 801" y lo persiguieron, tras ser detectado a 199 millas náuticas (alrededor de 358 kilómetros) del Golfo San Jorge, en la Patagonia.
 
"El buque estaba haciendo pesca ilegal, evadió a la autoridad marítima y tiene pedido de captura internacional. Hay antecedentes de esto y los navíos que escaparon fueron capturados y multados con 7 millones y medio de pesos", dijo a TN el jefe de servicios de Tráfico Marino, Carlos Villareal. 
El prefecto añadió que en 2016 "un buque escapó, fue detenido en Indonesia con ayuda internacional y tuvo que pagar la multa". El pesquero chino intentó chocar al guardacostas de Prefectura "y puso en riesgo la vida de la tripulación", indicó un comunicado de Prefectura Naval respecto del buque "HUA XIANG 801". 
 
El operativo, supervisado por la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, y el jefe de la PNA, Eduardo Scarzello, comenzó anoche cuando la tripulación del guardacostas, que patrullaba el Mar Argentino, localizó al buque a unos 1000 metros del límite exterior de la zona de exclusión de Argentina.
 
En ese momento, el "Mantilla" comenzó a navegar hacia el pesquero y constató que tenía sus redes desplegadas y las luces de faena encendidas, por lo que se activó el protocolo previsto para prevenir la pesca ilegal. 
 
Tras emitir repetidas comunicaciones en español e inglés y no obtener respuesta, el personal de la Prefectura comenzó a perseguir al buque infractor que liberó el ancla y se dirigió hacia aguas internacionales, con todas las luces apagadas al tiempo que liberó sus equipos de pesca. 
 
Ante la falta de respuesta y siguiendo el protocolo de actuación, se dio la orden de efectuar disparos de advertencia hacia la proa del pesquero, pero el buque chino no se detuvo y continuó navegando, tras lo cual se solicitó a la Justicia su captura internacional. (Los Andes)

El Kun Agüero, durante la visita del City a Bournemouth. (Reuters)

 

El equipo de Pep Guardiola se impuso de visitante con gol de Riyad Mahrez y complica al Liverpool, su gran competidor. 

 

El escenario de la definición de la Premier League está claro: la consagración será del Liverpool, por primera vez desde 1990 (incluso cuando todavía la competición no llevaba su nombre actual); o del Manchester City, el defensor del título. Al inicio de la fecha había un punto de diferencia en favor de los rojos de la ciudad de The Beatles. Ahora, con un partido más, tras este 1-0 ante Bournemouth, los celestes lideran. 

Manchester City le está complicando al Liverpool su deseo de terminar con su estigma en la Premier League. Con cinco partidos ganados de manera consecutiva, el equipo de Pep Guardiola se mantiene ahí, en la pelea, como un fantasma omnipresente del Liverpool candidatazo, que dejó escapar cuatro puntos en las últimas cuatro fechas y no puede permitirse un error más si quiere abrazar el liderazgo. Encima, este domingo, disputará un partido de esos que incomodan en cualquier circunstancia: el clásico de la ciudad contra Everton. 

El equipo de Pep tenía la oportunidad de meter más presión en su visita al Bournemouth, con Nicolás Otamendi (amonestado) y el Kun Agüero (se retiró cuando al partido le quedaban cuatro minutos) como titulares. El rival es una de las víctimas más frecuentes de The Citizens. No hubo excepción 

Tuvo un rasgo previsible el primer tiempo: el Manchester City fue el poseedor casi exclusivo de la pelota. Por ejemplo, tuvo el 83% de la posesión. El local, en el Vitality Stadium, jugó como si fuera visitante. Claramente pensó el partido en función de neutralizar el poderío del oponente poderoso. Cinco defensores, cuatro mediocampistas y Joshua King, solito, allá arriba. 

Hubo un protagonista central en esa primera mitad, el galés Chris Mephan, uno de los defensores del Bournemouth, el más alto con 191 centímetros. Cabeceó cada centro, fue eficaz en cada rechazo. Ante él, ni el Kun Agüero -máximo goleador de la historia del City y de esta temporada de la Premier, delante de Mo Salah- pudo resolver. También fue relevante en ese tramo del partido la tarea del arquero polaco Artur Boruc. La garantía momentánea del cero.  

El azar lo quiso: Riyad Mahrez entró por Kevin De Bruyne, a consecuencia de la lesión -al final del primer tiempo- del mediocampista de la mágica generación belga. Ya en el segundo tiempo, el argelino -MVP de la temporada imposible ganada por el Leicester-, cuando al City más le costaba, resolvió. Encontró un resquicio. Y estableció ese gol imprescindible, con su aparición por la derecha y su definición de mediocampista astuto, preciso, impecable. El admirador de Zidane definió como Zidane. Tan necesario. El del 1-0, a los 9 minutos del segundo tiempo. El Bournemouth ya no podía ofrecer ese muro que tanto había resistido en el primer tiempo, incluso sin patear al arco.No cambió demasiado el desarrollo. Apenas en un detalle. El equipo local, obligado, apostó a la posibilidad de alguna pelota parada. Pero no logró su objetivo. No pudo vulnerar una defensa que, ya a esta altura del partido, el último tramo, no dejó tantos espacios detrás. Se adaptó a la circunstancia. Y así terminó ganando. Para que el Liverpool sepa que hay un rival que quiere repetir la consagración de la temporada pasada. Y tiene con qué, por supuesto. (Clarín)

El Morro García volvió a ser titular en Godoy Cruz. (Foto: Fotoreporter)

Igualaron 0-0 con Godoy Cruz. Ardente desvió el remate desde los 12 pasos.

 

La historia del clásico del Cuyo tuvo un momento clave. Iban 30 minutos del segundo tiempo y Luis Ardente tuvo la gran chance de San Martín con un penal. Pero su disparo se fue desviado y sólo por eso Godoy Cruz consiguió el punto que fue a buscar a San Juan.

El equipo mendocino vivió una semana compleja. La salida de Marcelo Gómez obligó a la dirigencia a buscar un nuevo entrenador. Mientras, Daniel Oldrá tuvo que hacerse cargo de un plantel golpeado por los malos resultados y que, horas antes de jugar contra San Martín, perdió a Fabrizio Angileri, una de sus figuras que se convirtió en jugador de River.

Así se entiende el planteo de un equipo que salió a no perder el clásico. Lo había anticipado Oldrá en la previa y cumplió, con un planteo simple: orden defensivo y pelotazos para que los delanteros intentaran ganar alguna pelota dividida. Eso nunca ocurrió.

Enfrente, San Martín tiene otras necesidades y urgencias. Los promedios apremian y por eso la obligación era casi toda del equipo sanjuanino, que fue un poco mejor pero falló en el momento menos indicado.

El comienzo fue pura adrenalina y a los cinco minutos ya hubo peligro en las dos áreas. Pero fue sólo un espejismo. Lo que siguió fue un concierto de imprecisiones, nervios y desesperación, sobre todo por parte del local.

Nada cambió en el complemento, excepto por ese penal que pudo cambiar la historia del partido y el futuro de San Martín en laa Superliga. Tomás Cardona tomó a Humberto Osorio en el área y el penal bien cobrado por Patricio Loustau no lo pudo aprovechar Ardente. Su remate fuerte se fue arriba, y así se esfumaron las ilusiones de un San Martín que mereció algo más.Ahora el equipo sanjuanino puede terminar la fecha en zona de descenso, si Patronato vence a Huracán. En Godoy Cruz las preocupaciones son otras. Con Lucas Bernardi confirmado con nuevo entrenador y con el debut en la Libertadores muy cerca (el martes ante Olimpia en Mendoza), el Tomba intentará dar vuelta la página y volver a ser ese equipo protagonista que complicaba a todos los rivales.(Clarín)

Amargado. Ricardo Caruso Lombardi debutó en el banco de San Martín de Tucumán. (Foto: Delfo Rodríguez)

Se impuso 2 a 1 con los goles de Sand y Lautaro Acosta. El local sigue último en los promedios.

 

El ciclo de Caruso Lombardi comenzó de la peor manera en San Martín de Tucumán. Y el futuro asoma sombrío. La ilusión de la permanencia necesita de un auténtico milagro.

Los tucumanos arrancaron el partido expectantes y Lanús se adueñó de la pelota. La idea del nuevo entrenador era esperar y aprovechar los espacios que dejaban los granates, que llegaron hasta la Ciudadela con una línea de cinco en el fondo.

No sirvió el primer recurso del “Método Caruso”: antes de que comenzara el partido, ordenó achicar las dimensiones del campo de juego, que tuvo dos metros menos, uno de cada lado. Pero nada de eso sirvió.Y el primer baldazo de agua fría llegó al borde de la media hora, cuando Leonel Di Plácido, de pasado en Atlético Tucumán, le ganó un balón dividido a Oliver Benítez, tocó para Lautaro Acosta, quien terminó asistiendo a José Sand. El Pepe, con un toque suave, marcó el primero. Fue su quinto gol desde su regreso a Lanús.

“¿Cómo puede ser?”, se preguntaba una y otra vez Caruso buscándole una explicación a la falta de concentración de sus dirigidos. Justamente, de eso había hablado el técnico apenas llegó a Tucumán: ”Quiero que los jugadores estén distendidos durante los entrenamientos, pero que a los partidos los tomen con seriedad”. El pedido no tuvo correlato sobre el verde césped.

Lanús, en cambio, se mostró superiores. Tocaban y desbordaban por los costados a San Martín. Marcelino Moreno estaban incontrolables y en las tribunas sufrían el partido. Sin embargo, en el segundo tiempo, el conjunto tucumano salió a buscar la igualdad y tuvo la primera jugada clara de gol en el arranque, cuando Matías García habilitó con un centro a Claudio Bieler, que se encontró solo n el área chica. Taca metió un cabezazo débil que terminó en las manos de Matías Ibáñez. Fue un aviso.

Enseguida, San Martín llegó al empate a través de la fórmula que más resultado le dio en el campeonato: la pelota parada. Un centro desde la derecha fue conectado por Lucas Acevedo, quien sumó su cuarto tanto por esta vía en la Superliga. Parecía levantar el equipo tucumano.Sin embargo, duro muy poco la alegría en la capital tucumana. Un minuto después de la paridad, el arquero Jorge Carranza no pudo retener la pelota tras un disparo de Moreno desde afuera del área y dio un rebote que fue a parar al botín de Acosta, quien la empujó al fondo de la red y silenció nuevamente a los cirujas.

Matías García, el jugador más desequilibrante de San Martín, tuvo el empate en dos avances por la izquierda, pero falló en el toque final. Nada era suficiente para un cuadro que sufrió más de un partido por carecer de efectividad y mostrar deficiencias en el fondo.

El partido fue muriéndose entre el nerviosismo de los locales y el oficio de los del sur bonaerense para mantener el resultado. Lanús sumó tres puntos fundamentales para continuar en la pelea por entrar a un torneo internacional. Fue su sexto triunfo en siete partidos. Del otro lado, todo mal. La era Caruso comenzó de la peor manera.(Clarín)

Ortigoza rechaza en un intento de Belgrano en Arroyito. (Juan José García)

Fue 0-0 en el arranque del ciclo de Paulo Ferrari en la Superliga. El equipo rosarino acumula ocho partidos sin victorias.

 

Central y Belgrano ofrecieron un partido a la medida de la crisis que viven. Mediocre, monótono, sin emociones. Un empate en cero entre dos equipos que hace tiempo se olvidaron de ganar: los rosarinos llevan ocho encuentros sin conocer la victoria en la Superliga y los cordobeses, diez, una seguidilla que compromete cada vez más su continuidad en la máxima categoría.

Aunque sin las urgencias de su adversario, Central también padece por su presente: tras la partida de Edgardo Bauza por los malos resultados llegó la eliminación inesperada en Copa Argentina ante Sol de Mayo, lo que se tradujo en un cimbronazo institucional: el jueves renunció su vicepresidente segundo, Martín Lucero, y este sábado aparecieron pintadas contra él y el vicepresidente primero, Ricardo Carloni. "Con Central no se jode", rezaban los escritos.

Un síntoma del momento que se trasladó a la cancha. Un equipo impreciso, timorato, previsible. Demasiado aferrado a la pegada de media distancia --en especial de Leonardo Gil--, el único recurso con que exigió a Rigamonti, la figura del partido con cinco buenas intervenciones.

No aparecieron otros recursos. La personalidad de Ortigoza para pedir la pelota y manejar el equipo se diluyó rápido. El ex volante de San Lorenzo se perdió a pesar de sus buenas intenciones en un toque intrascedente. La gente leyó el momento del equipo y acompañó entre murmullos y alguna reprobación. La enjundia de Rinaudo, la movilidad del colombiano Vergara y la determinación para buscar el triunfo modificó levemente el panorama en el complemento. Pero siempre dentro de un juego sin peso.

Belgrano demostró por qué es uno de los que luchan por no descender. Sin argumentos ni variantes, apenas insinuó algo interesante cuando el colombiano Cuero tenía espacios para explotar su velocidad.

El equipo de Osella --insólitamente expulsado porque Belgrano ingresó tarde para iniciar el partido porque, segun reconoció el hermano del técnico, se demoraron en el vestuario rezando con los jugadores-- intentó agruparse atrás para aprovechar espacios y errores de su adversario. Casi nunca logró inquietar a Ledesma. Apenas un remate de Gudiño en el cierre del partido que el arquero neutralizó con una gran atajada.

Promediando el complemento el empate parecía irremediable. Si en algún momento pudo quebrarse esa lógica fue por el desorden y el cansancio que empezó a afectar a los jugadores en los minutos finales. Sólo por eso. A esa altura ya nadie esperaba que con juego o buenas ideas Central y Belgrano cortaran una racha que cada vez les resulta más pesada. La última vez que celebraron un triunfo en la Superliga fue en noviembre. Demasiado tiempo.(Clarín)

 

Mauricio Macri, con Nicolás Dujovne (ministro de Economía) y Dante Sica (Producción y Trabajo).

La pauta oficial de inflación para 2019 es del 23% y los privados proyectan cerca del 30%. El año pasado el poder adquisitivo de los salarios cayó 12 puntos.

 

La primera referencia quedó vetusta, a dos meses de arrancar el año: la inflación de enero y la estimada para febrero modificaron el marco previsto por el Gobierno para las paritarias. Por la incertidumbre sobre la evolución de los precios y la intención de que en el año electoral los salarios recuperen al menos parte del poder adquisitivo perdido, la Casa Rosada archivó la cifra (23%) que promovía para los privados e impulsará un monto superiorpara los empleados públicos.

"Los privados negocian con libertad, nosotros no nos metemos. Queremos que el salario empiece a recuperar poder de compra y veremos hasta dónde llegamos con los estatales, pero vamos a una paritaria que se enmarque en ese sentido”, dijeron a Clarín fuentes oficiales de jefatura de Gabinete y de Hacienda, el área encargada de dar el visto bueno al acuerdo que buscará Andrés Ibarra, titular de la Modernización.

La inflación de 2018 cerró en 47,6%, según el INDEC, y los sueldos de los trabajadores perdieron en promedio el año pasado 12,1%, la caída anual estimada más alta desde 2002. Algunos gremios discuten una compensación -en los casos de revisiones contempladas para estos meses- o reclaman la reapertura de las paritarias correspondientes al período ya homologado.

Los empleados públicos sufrieron una retracción de 11,7%, por encima de los privados (11,6%) y menor a los no registrados (13%). Arrancaron con un 15% en junio de 2018, después sumaron bonos y un aumento por presentismo, y en noviembre otro 10%. Con diferente tono de reclamo, tanto ATE como UPCN vienen pidiendo una recomposición previa al nuevo acuerdo paritario que abarcará de junio a mayo de 2020.

El Gobierno estudia otorgar alguna compensación y a su vez descuenta que el próximo cierre general será por encima del 23%, con una cifra -aún no arrancaron las negociaciones- cercana al 30% o incluso por encima si la previsión de inflación continúa aumentando. Una vez resuelto el período actual, Ibarra -vicejefe de Gabinete- iniciará las conversaciones con Andrés Rodríguez, de UPCN. Por lo general una vez que cierra lo comunica a ATE, conducido por Hugo Cachorro Godoy, con una posición más combativa.

El Gobierno busca reconstruir la expectativa en el año electoral, luego de que el discurso de una baja progresiva de la inflación quedara desacomodado con el 2,9% de enero y una proyección incluso mayor para febrero. En la Casa Rosada insistieron con la perspectiva de una baja a partir de abril, aunque economistas privados trazaron un panorama similar al menos durante el primer semestre. El ministerio de Hacienda dejó de difundir proyecciones oficiales, y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya en enero estimaba una inflación de 28,5%para los doce meses siguientes.

Ante ese panorama en el inicio de la campaña el Gobierno decidió aflojar la restricción monetaria, usar la "salvaguarda" del FMI y Macri anunció en el Congreso la suba del 46% de la Asignación Universal por Hijo, un alivio para los sectores más vulnerables, los trabajadores no registrados, y un empuje al consumo. Levantar el techo de la pauta para las paritarias tendrá objetivo y efectos similares, de acuerdo con la mirada de los funcionarios. 

“No hay ningún tipo de pauta, tampoco hay meta de inflación. Desde el ministerio no hay ninguna indicación, cada sector es el que acuerda según sus posibilidades”, aseguraron en la cartera de Producción y Trabajo. Para el sector privado oficialmente es así, aunque el Gobierno había establecido informalmente la referencia de 23%, cifra de inflación estimada en el Presupuesto y con la que cerraron UTEDyC y encargados de edificios.

Dante Sica ubicó en la próxima semana el inicio del “período paritario fuerte” porque será el turno de Bancarios y Comercio (mencionó otros grandes como SMATA en abril, y Gastronómicos y Camioneros en junio) y aseguró que implicará un impulso al consumo. “Vamos a ver una recuperación del salario. Nos estamos alejando cada vez más del epicentro de la crisis”, buscó generar expectativa.

“El Presupuesto se elaboró en agosto para presentarlo en el Congreso en septiembre, eso ya quedó un poco viejo”, desestimaron en Hacienda el 23% que funcionaba como pauta para los privados. Como contó Clarín, Dujovne transmitió que prevé una mejora del poder adquisitivo a partir de marzo o abril.

El Gobierno seguirá promoviendo los acuerdos con revisión y sin cláusula gatillo. Como publicó este diario, también aprueba los adelantos a cuenta de paritarias (como Bancarios, que ya se aseguró un 7% para la primera parte del año) y mirará con atención otras alternativas como las discusiones periódicas para negociar compensaciones, una suerte de "paritaria permanente".

“El atraso es enorme, estamos pidiendo la reapertura del actual período para recuperar el 25% que nos han sacado. Y este año la inflación no va a estar por debajo del 30%, incluso va a ser mayor”, dijo Godoy a Clarín, una posición matizada por Rodríguez. El titular de UPCN sostuvo que el 25% acordado sumado a $13.000 de sumas fijas redondea un 30%, aunque también reclama una compensación por la pérdida.(clarín)

Los actores de la economía argentina: Cristine Lagarde, titular del FMI, Mauricio Macri y Nicolás Dujovne, ministro de Economía.

Caminos. El gobierno eligió un camino difícil para salir de la crisis. Pero hay algunos atajos

 

Mil doscientos cuarenta metros tiene la vuelta del parque Las Heras. En tres de sus cuatro caras el transito es amigable, con algún que otro obstáculo, pero nada que haga peligrar la velocidad de un trote liviano. Sobre la avenida homónima las cosas se complican; primero porque el pack de transeúntes se torna mas denso, pero sobre todo porque hay muchas paradas de colectivos, con gente que baja sin mirar y otros que llegan al pedestal del colectivo en el ultimo impulso de un pique.

Mientras acumulaba kilómetros de entrenamiento y luego de quedar en varias oportunidades al borde del choque, se me ocurrió pensar que el Banco Central tiene un desafío similar con la política monetaria, algo que más formalmente planteo Robert Lucas hace mas de 40 años.

Sería fácil imaginar que se trata solo de calcular la trayectoria de cada uno de los peatones, para luego elegir el camino mas recto posible. El problema no es con los que caminan de espalda, que solo pueden sorprendernos de manera esporádica y completamente azarosa, sino con los que, por venir de frente, tratan de adivinarnos el sentido del zigzag. La moraleja es que la política económica no se hace en el vacío sino en un mundo lleno de gente que trata de verla venir y anticiparse.

Un ejemplo de ello es la política monetaria expansiva, que primero sorprende a los actores de una economía que con mas liquidez torna mas barato el crédito y luego con mayor inflación licua los salarios. Pero una vez que la gente se da cuenta que los Reyes son los padres, los trabajadores empiezan a pedir una cobertura por inflación en las paritarias y los ahorristas reclaman una tasa mas alta por su dinero o huyen directamente al dólar.

Peor aun; cuando la inflación se acelera, la gente ya no extrapola de manera lineal, sino que aumenta la sensibilidad de las expectativas ante los cambios en las variables que se usan como “testigos” o “señales” de lo que está pasando. La sociedad puede digerir el salto del dólar de $20 a $30, pero entra en pánico si aumenta de $40 a $50

¿Como funciona el plan monetario?

El nuevo plan monetario es bastante simple; se mantiene (casi) sin cambios la cantidad de dinero, para que el promedio de los precios de los bienes y servicios expresados en esa unidad de cuenta, no se muevan. Si continúan los aumentos, en la practica no alcanzará todo el dinero del sistema para hacer las operaciones habituales, como consecuencia de lo cual subirá el costo de la liquidez; o sea la tasa de interés.

Con una tasa de interés mas alta, hay un incentivo para poner la riqueza en inversiones financieras denominadas en moneda local, vendiendo dólares a tal efecto. Ese movimiento de pinzas hace bajar el dólar (o lo hace subir menos que la inflación), lo cual refuerza el posicionamiento en pesos, porque nadie quiere comprar un dólar a $40 si sospecha que mañana puede conseguirlo a $38. El dólar planchado y las tasas altas, a su turno, pinchan la inflación.

Al mismo tiempo el Banco Central puso en práctica un sistema de bandas de monitoreo, definiendo una amplia zona de no intervención, donde el dólar flota entre dos vecindarios en los que la autoridad puede intervenir. Estas fronteras, y esto es clave, van aumentando todos los días al ritmo de la inflación esperada por el gobierno.

Cuando se puso en practica el sistema, el primero de octubre del año pasado, esas bandas estaban equidistantes del valor del dólar, en $34 y $44 respectivamente; puesto en castellano: el billete norteamericano podía subir o bajar $5 desde los $39 que cotizaba la divisa. Pero ese precio (que equivale a unos $45 de hoy) era un valor de pánico, que reflejaba la enorme incertidumbre que había en un país que había licuado el 50% del valor de su moneda en unos pocos meses.

Ni bien se estabilizaron las expectativas, el dólar inició un camino descendente, apuntando directo al límite inferior de la zona de no intervención.

Hoy el sistema quedó desdibujado; no dejan que baje el dólar y el límite superior, que habilita la intervención en el caso de una corrida, quedó demasiado lejos.

El dilema del gobierno

El problema es que en la parte baja de la banda, habrá intervenciones para que el dólar no baje, de modo que la autoridad monetaria nos invita a apostar a que el billete verde seguirá subiendo, al menos al ritmo de la inflación. Ese piso del dólar opera a la vez como piso de la inflación haciendo que sea muy difícil bajarla y recuperar el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, clave para reactivar la economía y tener chances electorales, en este contexto. Al mismo tiempo el gobierno juega con fuego, porque, aunque es muy probable que sobren dólares hasta junio, presionando su precio a la baja, también es factible que mucha gente busque dolarizarse más cerca de las elecciones, sobre todo si Cristina tiene chances en las encuestas y gana verosimilitud la posibilidad de un nuevo cepo a partir de diciembre. No lo dejan bajar cuando tiene que bajar y carecen de armas para frenarlo, si quiere subir.

Entonces la pregunta es ¿Por qué no vuelven a poner la banda de fluctuación del dólar equidistante, en $35-$45, permitiendo que baje el billete, afloje la inflación, se recuperen los salarios reales, aumenten las chances electorales y baje concomitantemente la chance de una corrida en el segundo semestre?

Una fuente del Ministerio de Hacienda me explica que eso no es posible porque si la inflación se frena, puede haber problemas fiscales que nos alejen del déficit cero. Concretamente, dado que buena parte del gasto social (jubilaciones y AUHs) se indexan de manera automática, de acuerdo a la inflación pasada, sería ruinoso para el fisco que la recaudación nominal crezca mas lento (digamos al 25%) y los pagos a la seguridad social lo hagan a la velocidad de la inflación pasada (digamos al 50%).

Es cierto que, si la economía no crece, la recaudación se resiente. Pero la caída en la actividad del 2018 ya es un costo hundido y de acá en adelante, por cada 4% que aumente el PBI, sube aproximadamente 1% la recaudación, lo cual no resulta suficiente para compensar una caída nominal de los ingresos del orden del 10%, si la inflación acaba siendo 23% en vez de 33%.

Nótese, además, que de las cuatro locomotoras que pueden permitir una reactivación de la economía en el corto plazo, ni el gasto público (por el ajuste) ni las inversiones (por la incertidumbre electoral), van a empujar. Esperamos sí una recuperación de las exportaciones, concentrada fundamentalmente en el agro, que compara además contra una sequía histórica. Con una inflación a la baja y un dólar más barato en términos reales, el consumo puede traccionar.

Esta vez el trade off no es, como en la curva de Phillips tradicional, entre inflación y actividad, sino entre cumplir con el FMI y perder las elecciones o negociar un waiver y llegar al fin del mandato con inflación bajando y la economía creciendo.(Clarín)

El presidente de Argentina, Mauricio Macri.

Mientras el Gobierno se ilusiona con el día después del ajuste, otros advierten por el estancamiento.

 

La última Carta de Jefatura de Gabinete se titula ‘Bases firmes para la economía argentina. En su arranque recuerda que las únicas dos veces que el país logró crecer de manera consecutiva en los últimos 40 años fue luego de profundas crisis. Se refiere a las etapas de comienzos de los noventa y en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner. “Aprovechando este punto de partida, y sumando otros factores, nuestro país logró enlazar varios años de crecimiento”.

¿Se repetirá la Historia? Algo de eso sugiere el Gobierno. Esta semana se confirmaron las cifras de la debacle que atravesó el país en 2018 (el PBI cayó 2,6% y el salario real 12,1%). Pero el documento pone énfasis en que la actividad mes a mes a dejó de caer. Se ilusiona con que el país podría volver a hilar varios años de crecimientos - la última vez que lo hizo fue 2003-2008-, si avanza en equilibrar las cuentas fiscales y externas.

Ahora, ¿es así como dice el Gobierno y expuso Mauricio Macri en el Congreso el viernes? Clarín consultó a cinco siguientes especialistas. Acá, un resumen:

Martín Redrado, director de Fundación Capital.

“La actual administración recibió una economía desquiciada. Pero los errores de política económica empeoraron la situación, lejos de haberla normalizado. El Gobierno adoleció desde sus comienzos de una falta de visión integral de la problemática económica y social de nuestro país. De este modo, fuimos testigos de la eliminación del cepo cambiario sin un programa antiinflacionario, de aumentos de tarifas y de reingreso a los mercados internacionales. Todo esto bajo la promesa de generar una lluvia de inversiones. Si a esto se le suma un enfoque de metas de inflación “importado” de países que no tienen las distorsiones de nuestra economía el resultado fue una tormenta perfecta. Se sobrevaluó entonces el peso abaratando artificialmente las compras y turismo en el exterior. Como consecuencia se sumó una nueva distorsión a nuestra economía, el déficit de cuenta corriente.Resulta difícil entonces concluir que nuestra economía esta lista para crecer. Más bien parece un nuevo ejercicio al voluntariado. Al próximo gobierno le queda solo la posibilidad de enfrentar los problemas de fondo. Y solo lo podrá hacer con un plan económico integral que focalice en la convergencia de las variables macroeconómicas junto a la modernización de las estructuras legales y burocráticas”.(Clarín)

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