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Donald Trump se pronunció desde la Casa Blanca (REUTERS/Tom Brenner)

El presidente norteamericano indicó que los hechos de violencia registrados en los últimos días “no son protestas pacíficas": “Esto es terrorismo nacional”. Tras sus palabras en la Casa Blanca, cruzó a la Iglesia de Saint John, dañada por los incidentes, y levantando una Biblia aseguró: "Vamos a salir muy fuertes de esta situación”

 

Donald Trump anunció este lunes que desplegará las fuerzas armadas para contener los disturbios y hechos de violencia que se registraron en los últimos días tras la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis. “Estoy movilizando todos los recursos federales disponibles, civiles y militares, para parar los disturbios y saqueos, para parar la destrucción e incendios provocados. Y para proteger los derechos de los estadounidenses que respetan la ley”, señaló desde la Casa Blanca.

En esa línea, avisó que recomendó a los gobernadores “desplegar a la Guardia Nacional para tomar las calles” para “detener los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos y la destrucción sin sentido de la propiedad”. En caso de que éstos se nieguen, adelantó: “Si una ciudad o estado se niega a tomar las medidas necesarias... entonces desplegaré el ejército de los Estados Unidos”.

 
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Choque entre manifestantes y la policía cerca de la Casa Blanca

Denunció, además, que el país “está siendo atacado por anarquistas profesionales”, y sostuvo: “Estas no son protestas pacíficas, esto es terrorismo nacional”.

Las fuerzas de seguridad dispersaron a los manifestantes que se encontraban en las inmediaciones de la Casa Blanca, minutos antes del anuncio de Trump (REUTERS/Jonathan Ernst)Las fuerzas de seguridad dispersaron a los manifestantes que se encontraban en las inmediaciones de la Casa Blanca, minutos antes del anuncio de Trump (REUTERS/Jonathan Ernst)

El mandatario indicó que a partir de las 19, hora local, habrá toque de queda, y advirtió: “Quien viole la ley será detenido y se enfrentará a cargos criminales”.

Mientras el jefe de Estado daba su discurso, en las inmediaciones de la Casa Blanca se produjo un nuevo enfrentamiento entre los manifestantes y la policía y la Guardia Nacional. Los cuerpos de seguridad dispersaron a los protestantes con gases lacrimógenos.

 
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La policía dispersó a los manifestantes que se encontraban en las inmediaciones de la Casa Blanca

Trump aseguró que su administración está “comprometida” a que se haga justicia por la muerte de Floyd: "Prometo llevar justicia a la familia de George Floyd, pero no podemos permitir que los manifestantes pacíficos sean desplazados por turbas (...) Como Presidente lucharé por mantener a salvo y proteger a los norteamericanos”.

 
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Trump visitó la Iglesia de Saint John, dañada por los disturbios

Tras su discurso, y en medio de los disturbios que había a unas pocas cuadras, Trump se dirigió caminando, fuertemente escoltado por su equipo de seguridad, hacia la Iglesia Episcopal de Saint John, frente a la Casa Blanca, que resultó dañada por los manifestantes. Mientras el mandatario caminaba, su seguridad pedía a la prensa y a la gente que se encontraba en Lafayette Square, la plaza situada frente a la casa presidencial, que se retirara del paso. Al llegar a la iglesia, el Presidente de los Estados Unidos se tomó unas fotos sosteniendo una Biblia, y afirmó: "Vamos a salir muy fuertes de esta situación”.

“Lo que pasó en la ciudad anoche es una deshonra absoluta”, dijo Trump en una discurso, en referencia a los hechos de violencia que ocurrieron en Washington.

Tras su discurso, Trump se dirigió hacia la Iglesia Episcopal de Saint John, frente a la Casa Blanca (REUTERS/Tom Brenner)Tras su discurso, Trump se dirigió hacia la Iglesia Episcopal de Saint John, frente a la Casa Blanca (REUTERS/Tom Brenner)

Pese a haber sido dispersados de la zona por donde paseó el presidente, los manifestantes todavía continuaban en las inmediaciones gritando consignas, aunque sin poder acceder al área de Lafayette Square.

Trump se tomó fotos sosteniendo una Biblia frente a la Iglesia Episcopal de Saint John (REUTERS/Tom Brenner)

Trump se tomó fotos sosteniendo una Biblia frente a la Iglesia Episcopal de Saint John (REUTERS/Tom Brenner)

Durante los tres últimos días, las proximidades de la Casa Blanca han sido escenarios de altercados entre los manifestantes y las fuerzas del orden, al calor de las protestas que han estallado en todo el país por el asesinato de Floyd. El viernes por la noche, los agentes del Servicio Secreto llevaron a Trump a un búnker de la Casa Blanca cuando cientos de manifestantes rodearon la casa presidencial y arrojaron piedras. El presidente norteamericano pasó allí casi una hora, de acuerdo a un republicano cercano a la Casa Blanca que no estaba autorizado a comentar de forma pública por cuestiones privadas. Su versión fue confirmada por un funcionario del Gobierno que también habló bajo condición de anonimato.

Horas antes de su pronunciamiento, Trump criticó a los gobernadores estatales por lo que consideró una respuesta insuficiente a los disturbios. En una conferencia telefónica, cuyo audio se filtró rápidamente y fue difundido por distintos medios locales, Trump dijo a los mandatarios regionales que los manifestantes eran “terroristas" y debían”dominarlos". De no tomar un enfoque “duro” que implique “enviarlos a prisión por largos períodos de tiempo”, se verían como “idiotas” ante los ojos del público, aseguró.

En concreto, se enfocó en Minnesota, ciudad donde Floyd murió a manos del policía Derek Chauvin luego de que este se arrodillara en su cuello por más de ocho minutos, asegurando que la ciudad se había convertido en un “hazmerreír a lo largo del mundo”.

 

“Este es un movimiento. Si no le ponen fin, va a empeorar más y más. El único momento en el que triunfa es cuando ustedes son débiles, y la mayoría de ustedes son débiles”, manifestó Trump a los gobernadores. “Tienen que arrestar a la gente, tienen que juzgar a la gente, tienen que meterles en la cárcel durante diez años y nunca verán este tipo de cosas de nuevo”, agregó.

El fiscal general de EEUU, William Barr, que también participó en la llamada, precisó que el Gobierno de Trump quiere presentar “cargos federales contra cualquiera que viole una ley federal en conexión con estos disturbios”, pero para eso necesita que los gobernadores dispersen las multitudes y “controlen las calles”. El jefe del Pentágono, Mark Esper, por su parte, insertó un lenguaje bélico en la conversación, al afirmar: “Cuanto antes dominen el espacio de batalla, antes se disipará esto”.

En el marco de los disturbios, más de 4.400 personas han sido arrestadas desde que comenzaron las protestas la semana pasada.

A demonstrator faces U.S. Secret Service uniformed division officers during a rally near the White House against the death in Minneapolis police custody of George Floyd, in Washington, D.C., U.S., June 1, 2020. REUTERS/Jonathan ErnstA demonstrator faces U.S. Secret Service uniformed division officers during a rally near the White House against the death in Minneapolis police custody of George Floyd, in Washington, D.C., U.S., June 1, 2020. REUTERS/Jonathan Ernst

Numerosos mandatarios regionales han establecido toques de queda en sus estados con el objetivo de reducir la posibilidad de que tengan lugar escenas de violencia, la mayoría de ellas por la noche. El último en hacerlo fue el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien decretó que este tendrá lugar entre las 11 PM, hora local, y las 5 AM.

Las protestas a nivel nacional comenzaron tras la muerte hace una semana en Minneapolis del afroamericano George Floyd, después de que un policía blanco -Derek Chauvin- lo inmovilizase, ya esposado, con la rodilla en el cuello durante varios minutos, pese a sus ruegos de que no podía respirar. Aunque las manifestaciones suelen comenzar en un ambiente pacífico, muchas de ellas han derivado luego en disturbios, saqueos e incidentes con las fuerzas de seguridad.(Infobae.com)

 

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Mara Gay, miembro del consejo editorial de The New York Times

Gente joven como yo se está enfermando mucho, mucho por el coronavirus

 

El día antes de enfermarme corrí cinco kilómetros, caminé 16 más y luego subí como siempre las escaleras hasta mi apartamento en el quinto piso, cargando la ropa que había lavado.

Al día siguiente, el 17 de abril, me convertí en uno de los miles de neoyorquinos que se enfermaron de COVID-19 y desde entonces ya no soy la misma.

Si vives en la ciudad de Nueva York, sabes de lo que es capaz este virus. En menos de dos meses, han fallecido aproximadamente 24.000 neoyorquinos; más del doble de las personas que han muerto por homicidio en los últimos 20 años.

Ahora me preocupan los estadounidenses de otros lugares. Cuando veo las fotografías de las multitudes que abarrotan un gran almacén que acaba de volver a abrir sus puertas en Arkansas, o de grupos de personas amontonadas en un restaurant de Colorado sin cubrebocas, es evidente que muchos estadounidenses todavía no se dan cuenta de la fuerza de esta enfermedad.

El segundo día que estuve enferma, me desperté sintiendo que tenía brea caliente encajada en el fondo del pecho. No podía respirar profundamente a menos que me pusiera en cuatro patas. Estoy sana, soy corredora y tengo 33 años.

Una hora más tarde, estaba sentada en una cama de la sala de urgencias, sola, aterrada y con un dedo sujetado a una máquina que mide el pulso y la saturación de oxígeno. A mi derecha, había un hombre que casi no podía hablar, pero que tosía constantemente. A mi izquierda estaba un hombre mayor que dijo que llevaba un mes enfermo y traía un marcapasos. Se la pasaba disculpándose con los médicos por causarles tantos problemas y agradeciéndoles por cuidarlo tan bien. Ni siquiera ahora puedo dejar de pensar en él.

Finalmente, se acercó a mí la doctora Audrey Tan y su mirada bondadosa detrás de su cubrebocas, antiparras y careta se encontró con la mía. “¿Tiene asma?”, preguntó. “¿Fuma? ¿Alguna enfermedad preexistente?” “No, ninguna”, respondí. La doctora sonrió y luego sacudió la cabeza de manera casi imperceptible. “Ojalá pudiera hacer algo por usted”, me dijo.

Soy una de las personas que corrieron con suerte y nunca necesitaron un respirador. Sobreviví. Pero 27 días después, sigo con una neumonía persistente. Necesito dos inhalaciones dos veces al día. No puedo caminar más de dos cuadras sin detenerme.

Quiero que los estadounidenses entiendan que este virus está enfermando muchísimo a la gente joven y sana. Quiero que sepan que no se trata de una simple gripe.

 

Incluso han sido hospitalizados neoyorquinos sanos de veintitantos años. De acuerdo con los datos del departamento de salud, al menos trece niños han muerto de COVID-19 en el estado de Nueva York. El novio de 29 años de una amiga estuvo todavía más enfermo que yo y en determinado momento casi no podía caminar por su sala de estar.

Tal vez no vivas en una ciudad grande. Quizás no conozcas a nadie que esté enfermo. Tal vez creas que estamos locos por vivir en Nueva York. Está perfecto. No tienes que vivir como nosotros ni votar como nosotros. Pero por favor, aprende de nosotros. Te pido que te tomes en serio este virus.

Algo de lo que me di cuenta, asombrosamente, es de las pocas recomendaciones y cuidados que se les dan a los millones de estadounidenses para manejar los síntomas en su casa.

En Alemania, el gobierno envía equipos de trabajadores sanitarios a hacer visitas domiciliarias. Aquí, en Estados Unidos, donde los cuidados primarios son algo secundario, el único lugar donde la mayoría de la gente que tiene COVID-19 puede obtener atención personal es en la sala de urgencias. Este es un verdadero problema dado que es una enfermedad que puede causar síntomas graves durante meses y pasar de ser leve a mortal en cuestión de horas.

El mejor cuidado que recibí fue el de mis amigos. Fred, un residente de la sala de urgencias que atiende en un hospital de Nueva York, pasaba a visitarme cuando iba de camino a su trabajo en su bicicleta para revisar continuamente mis síntomas y preguntarme sobre ellos. Chelsea, mi compañera de habitación en la universidad y asistente médico, se ha encargado en buena parte de mi recuperación de la neumonía. Zoe, una enfermera amiga de la infancia, me enseñó a usar el oxímetro de pulso y luego el inhalador para asma que ahora utilizo.

Gracias a ellos, me convertí en una neófita experta. El consejo que me dieron y lo que les digo a mi familia y a mis amigos es que, si pueden, consigan un oxímetro, que es un pequeño dispositivo mágico que mide la frecuencia cardiaca y la saturación de oxígeno en la sangre desde la yema de los dedos. Si te enfermas y el nivel de oxígeno cae por debajo de 95 o tienes dificultad para respirar, acude a la sala de urgencias. No te esperes.

Si tienes síntomas respiratorios, considera que es probable que tengas neumonía y llama al médico o acude a la sala de urgencias. Duerme boca abajo, ya que gran parte de los pulmones está en la espalda. Si tu nivel de oxígeno es estable, cambia de posición cada hora. Haz muchos ejercicios de respiración. El que al parecer me funcionó mejor fue el que empezaron a usar las enfermeras del sistema de salud británico y que compartió J. K. Rowling, la escritora de la saga de Harry Potter.

¿Por qué en Estados Unidos está muriendo más gente de esta enfermedad que en cualquier otro lugar del mundo? Porque vivimos en un país fracturado con un sistema de salud fracturado. Porque pese a que las personas de cualquier raza y origen están sufriendo, la enfermedad en Estados Unidos ha golpeado con mayor fuerza a los negros, hispanos e indígenas, y se nos considera prescindibles.

Me pregunto cuántas personas han muerto no necesariamente a causa del virus, sino porque el país les ha fallado y las ha abandonado a su suerte. En este momento, eso es lo que me duele, esa es la culpa y el coraje.

Mientras yo comenzaba a recuperarme, otras personas morían.

Por ejemplo, Idris Bey, de 60 años y miembro del cuerpo de marines de Estados Unidos e instructor de los equipos de emergencias médicas del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York, quien recibió una medalla por su participación en los atentados del 11 de septiembre.

También, Rana Zoe Mungin, de 30 años, maestra de Ciencias Sociales de la ciudad de Nueva York cuya familia dice que murió después de tener problemas para que la atendieran en Brooklyn.

Por ejemplo, Valentina Blackhorse, de 28 años, una hermosa joven de Arizona que soñaba con estar al frente de la Nación Navajo.

Esos eran los rostros que veía cuando estaba recostada boca abajo en la noche, tratando de hacer respiraciones profundas y rezando por ellos y por mí. Son los estadounidenses en los que pienso cada vez que salgo ahora con pasos lentos a mi ordenado vecindario de Brooklyn para recibir el cálido sol de primavera en medio de un encantamiento de lilas florecientes y niños pequeños pasando felices a toda velocidad en sus patinetas.

Espero que el coronavirus nunca llegue a tu ciudad, pero si lo hace, también rezaré por ti.

(c) The New York Times 2020. (Infobae.com)

 

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El presidente de Venezuela Nicolas Maduro (REUTERS/Manaure Quintero/File Photo)

La decisión fue denunciada por el gobierno interino. “Como vemos, no les importa la gente”, expresó el embajador de Juan Guaidó en Washington, Carlos Vecchio

 

Representantes del presidente interino Juan Guaidó denunciaron este jueves que el régimen de Nicolás Maduro no permite el ingreso a su país de vuelos humanitarios con venezolanos varados en Estados Unidos.

La misión de Guaidó en Washington había coordinado dos vuelos chárter para repatriar a un grupo de venezolanos que quedaron varados en Estados Unidos cuando el gobierno de Caracas suspendió todos los vuelos, alegando que es consecuencia de una medida de protección ante la pandemia.

Sin embargo, el líder opositor Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en Estados Unidos, indicó en un comunicado que “el régimen de Nicolás Maduro impide que estos vuelos humanitarios lleguen a Venezuela”. “Como vemos, no les importa la gente”, graficó.

Una parte del comunicado emitido contra la decisión del régimen de Nicolás Maduro de bloquear el regreso de venezolanos varados en los Estados Unidos

Una parte del comunicado emitido contra la decisión del régimen de Nicolás Maduro de bloquear el regreso de venezolanos varados en los Estados Unidos

El objetivo era que uno de estos aviones aterrizara en Maiquetía, el aeropuerto internacional que sirve a Caracas, y el otro a la ciudad de Maracaibo, en el oeste, luego de hacer escala en México. El operativo contaba con el apoyo del gobierno de ese país y de Estados Unidos.

La idea era que ambos regresaran a Estados Unidos vía México transportando estadounidenses varados en Venezuela.

Pero, “finalmente anoche (miércoles), el régimen de Maduro negó toda posibilidad”, dijo el portavoz Johan Merchan.

Detalló que, por el momento, se conoce que unos 800 venezolanos están en esta situación, bien porque sus límites de estadía en el país están por expirar o porque se encontraban de visita en el país cuando las aerolíneas cancelaron vuelos y los países cerraron fronteras frente al agresivo avance del coronavirus.

FOTO DE ARCHIVO-El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y el líder de la oposición, Juan Guaidó, quien muchos países han reconocido como el mandatario interino del país, realiza gestos mientras habla durante una demostración en Caracas , Venezuela, 10 de marzo del 2020. REUTERS/Manaure QuinteroFOTO DE ARCHIVO-El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y el líder de la oposición, Juan Guaidó, quien muchos países han reconocido como el mandatario interino del país, realiza gestos mientras habla durante una demostración en Caracas , Venezuela, 10 de marzo del 2020. REUTERS/Manaure Quintero

Hace tres semanas, un vuelo humanitario de la aerolínea estatal venezolana Conviasa -sancionada por el gobierno de Donald Trump- trasladó a 154 pasajeros desde Venezuela a México vía a Estados Unidos, incluyendo a estadounidenses que volvieron a su país.

Carlos Vecchio, embajador venezolano en Estados Unidos por el gobierno interino del presidente Juan Guaidó (REUTERS/Eva Marie Uzcategui)

Ese vuelo luego llevó de regreso a su país a 133 venezolanos que habían sido transportados a México desde Estados Unidos.

A mediados de marzo, el régimen de Maduro decidió la suspensión de todos los vuelos desde y hacia el extranjero para frenar la pandemia de coronavirus y muchos extranjeros se quedaron varados en el país.

Venezuela suma 333 casos confirmados de coronavirus y 10 muertos, según cifras oficiales, las cuáles han sido ampliamente cuestionadas tanto por el gobierno interino como otros gobiernos. “No tenemos razones para creer en ninguna cifra del régimen de Maduro sobre el impacto del coronavirus en el pueblo venezolano”, declaró el pasado martes Jon Piechowski, subsecretario de Estado adjunto para el hemisferio occidental.

El régimen venezolano reporta cifras que lo ponen como el país latinoamericano que más pruebas rápidas de diagnóstico ha realizado en la región, pese a que solo cuenta con un laboratorio autorizado en todo el país para realizar tests moleculares.

El funcionario estadounidense indicó que los pedidos de transparencia continuarán, ya que “es necesaria para enfrentar al virus” de la mejor forma posible. También, condenó la represión registrada en las últimas semanas contra sectores clave en la pandemia. “La represión es parte de lo que hacen, el acoso a periodistas continúa, así como a gente del sector de salud pública, es lamentable”, declaró, en conferencia telefónica.

Con información de AFP

 

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El presidente estadounidense, Donald Trump, pasa frente a su homólogo francés, Emmanuel Macron, junto a la Canciller alemana, Angela Merkel (Reuters)

 

La primera gran crisis del mundo posestadounidense está fea y se va a poner peor. Una pandemia exige una reacción pan-planetaria. En vez de eso, se encontró con el Dr. Pangloss (ese personaje de ‘Cándido’, la novela de Voltaire, que no solo mantiene el optimismo durante la tragedia, sino que además la justifica), en la Casa Blanca haciendo cortinas de humo e insistiendo, cuando el desastre se avecinaba, que Estados Unidos seguía siendo el mejor de todos los mundos posibles.

“No ha habido ni una pizca de aspiración de liderazgo estadounidense”, me comentó Carl Bildt, ex primer ministro sueco. “Eso básicamente es nuevo”, agregó.

Lo es. Estados Unidos como punto de referencia mundial se ha desvanecido. El premio al mayor acto de desaparición en la crisis del coronavirus es para Mike Pompeo, el secretario de Estado de Estados Unidos.

Digamos que nadie ha llenado el vacío mundial. Ni todos los funcionarios chinos ondeando banderas al descender de aviones en suelo europeo con ofertas de tapabocas y respiradores artificiales pueden ocultar el hecho de que todo esto comenzó con un Chernóbil biológico en Wuhan, encubierto durante semanas como resultado del terror que es la moneda de cambio de las dictaduras.

 

Las potencias asiáticas que mejor paradas han salido de este desastre son las democracias medianas de Corea del Sur y Taiwán. La gran competencia de déspotas y demócratas por la ventaja en el siglo XXI sigue abierta.

La Gran Depresión que comenzó en 1929 produjo dos resultados distintos a cada lado del Atlántico. En Estados Unidos condujo, a partir de 1933, al Nuevo Pacto de Roosevelt. En Europa, al ascenso al poder de Hitler en el mismo año, a la propagación del fascismo y, finalmente, a la devastación a una escala inimaginable.

Esta vez, a medida que el coronavirus detiene la producción y deja a más de 26 millones de estadounidenses en el desempleo mientras que en Europa ocasiona que los salarios se “nacionalicen”, como dijo el presidente francés Emmanuel Macron, los efectos de un colapso económico que no se ha visto en casi un siglo pueden revertirse.

Los Estados Unidos de Donald Trump, a los que la revista alemana Der Spiegel llama ahora “el paciente estadounidense”, están listos para una sacudida autoritaria.

El país, inundado por las mentiras de Trump, afectado por el virus, enterrado en la incompetencia, lacerado por la división y gobernado por un lunático desatado, se acerca a unas elecciones en noviembre cuyo robo, subversión o aplazamiento son escenarios creíbles. Nada en la psique de Trump le permite concebir la derrota, las perspectivas de su familia fuera del poder son escasas y la crisis es el pretexto perfecto para una toma de poder. La guerra, y esta pandemia tiene similitudes con una, fomenta el “engrandecimiento ejecutivo”, como advirtió James Madison.

Trump encarna el colapso personal y social que sabe explotar con tanta habilidad. Insulta a la prensa. Desacredita a los jueces independientes. Elimina los pesos y derriba los contrapesos. Se dedica a la abolición de la verdad. Se embolsa el sistema paso a paso. Se inyecta Lysol. Los fundamentos de la dictadura.

Europa es otra historia. Su división entre el norte próspero y el sur más pobre se agudiza por la pandemia, y su línea de fractura entre las democracias de Europa occidental y los sistemas antiliberales o autoritarios de Polonia y Hungría, se evidencia aún más, así el continente se enfrenta a una dura prueba de su capacidad de unidad y solidaridad. No ha tenido un buen desempeño, pero no lo descartaría.

La reacción europea inicial a la pandemia fue débil (Lombardía no olvidará pronto el abandono en el que se vio sumida) y la respuesta de la Unión Europea a la afirmación del 30 de marzo de un poder casi totalmente autocrático por parte del líder húngaro, Viktor Orbán, fue patética, equivalente al entreguismo.

El hecho de que la Unión Europea se comprometiera a proporcionar miles de millones de dólares en ayuda a Hungría a través de la Iniciativa de Inversión de Respuesta al Coronavirus el mismo día en que Orbán comenzó a gobernar por decreto durante un periodo indefinido fue “una locura, una desgracia y un peligro”, como me dijo Jacques Rupnik, politólogo francés. Orbán es un político al que Trump admira.

Pero en Angela Merkel, la canciller alemana, Europa ha vuelto a descubrir a una lideresa que inspira por su franqueza, cordura y firmeza. He aquí la hora, he aquí a la mujer.

Las sociedades europeas, con sus estados de bienestar que cubren los salarios de los trabajadores despedidos y proporcionan asistencia sanitaria universal, están mejor preparadas que Estados Unidos para un desastre de esta magnitud. Los gobiernos y el Banco Central Europeo ahora han movilizado recursos masivos.

Macron, en una entrevista con The Financial Times, ha argumentado que el virus debería en última instancia reforzar el multilateralismo y anunciar el retorno de lo “humano” por encima de lo “económico” o, dicho de otro modo en términos generales, anteponer la solidaridad europea al capitalismo estadounidense desenfrenado.

Sin duda, los mal pagados trabajadores que están en la primera línea de respuesta, los recolectores de basura, los trabajadores agrícolas, los camioneros, los cajeros de supermercado, los repartidores y el resto que han mantenido a las personas vivas y alimentadas, mientras los ricos se iban a las colinas o a las playas han dado una poderosa lección sobre la necesidad de una mayor equidad y una forma diferente de globalización. Los que padecen el COVID-19 se asfixian. También podemos asfixiarnos un día, como señaló Macron, en un planeta sobrecalentado y sobreexplotado. Que la lección nos lleve a un reequilibrio radical, tanto personal como corporativo, es otra cosa.

Lo que está claro es que, si la UE no defiende los valores democráticos liberales, esos valores quedarán huérfanos en el amenazador mundo de Trump, Putin y Xi Jinping.

Dije que la gran batalla entre la democracia y la dictadura del siglo XXI está lejos de haber terminado. Las emergencias les sirven a los autócratas, pero también sirven para demostrar los fallos de sus sistemas y provocar un replanteamiento radical.

La fecha crucial de esa lucha será el próximo 3 de noviembre. Si Trump gana, suponiendo que se celebren las elecciones, y el Dr. Pangloss continúe su ataque a la verdad, el campo democrático de Merkel-Macron padecerá. Si Joe Biden, el supuesto candidato demócrata, gana, Estados Unidos no recuperará ese mundo liderado por los estadounidenses, porque ese mundo se ha ido para siempre, pero el retorno de la decencia y los principios por los que se rige esta nación hará una enorme diferencia. Para empezar, Estados Unidos ya no dará carta blanca a los autócratas.

“El virus está atacando a un mundo incoherente y desglobalizado”, explicó Bildt. “Y mientras ese sea el caso, el virus gana”.

(c) The New York Times 2020

 

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Una mujer con la bandera italiana celebra el Día de la Liberación en el balcón de un apartamento tras el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19) en Milán, Italia, el 25 de abril de 2020. (REUTERS)

EL Instituto Superior de Salud demostró que a una temperatura de 37 °C el virus vive un solo día

 

Hay varios estudios en curso sobre la resistencia del Coronavirus en diferentes superficies y a diferentes temperaturas, pero esta semana se conoció el último informe técnico del Instituto Superior de Salud (ISS) de Italia sobre "Indicaciones provisionales sobre la higiene de los alimentos durante el brote del virus SarS-CoV-2 (nombre técnico del nuevo coronavirus) ". Existen distintas hipótesis, a veces refutadas, de que el virus desaparecerá con las altas temperaturas, pero el estudio de ISS demostró que a una temperatura ambiente de 37°C el Covid-19 puede ser detectado un día contra los siete que sobrevive a 22°C.

La información es esperanzadora si se tiene en cuenta que muy pronto comenzará el calor en todo el hemisferio norte y se esperan altas temperaturas, que muchas veces superan los 37°C. En otro contexto el calor extenuante era una mala noticia, pero ahora -a la luz de este hallazgo- genera cierto optimismo.

El trabajo explica que es importante entender la resistencia del virus para la reapertura de bares y restaurantes, como por ejemplo cuánto tiempo el virus puede soportar la temperatura de cocción. Según el informe de ISS, “el Sars-Cov2 mantiene un comportamiento similar al de otros coronavirus como Sars y Mers, ya que no es posible detectar los virus infecciosos después de 30 minutos a 56°C o después de 5 minutos a 70°C”.

Ya se ha demostrado que el virus resiste en las superficies, más o menos durante mucho tiempo dependiendo del material. Los datos disponibles han demostrado que “el virus tiene una supervivencia diferente dependiendo del tipo de superficie. En un estudio realizado en condiciones de laboratorio controladas, el virus infeccioso se detectó durante períodos de menos de 3 horas en papel (impresión y pañuelo), hasta un día en madera y tejido, dos días en vidrio, y durante períodos más largos (4 días) en superficies lisas como acero y plástico, persistiendo hasta 7 días en el tejido exterior de las máscaras quirúrgicas”.

 

El virus, explica la investigación, se desactiva efectivamente después de 5 minutos de exposición a desinfectantes como soluciones de cloro al 0,1%, etanol al 70% u otros desinfectantes como la clorhexidina 0,05% y el cloruro de benzalconio 0,1% .

Italia es el país europeo más afectado por la COVID-19, con cerca de 26.000 fallecidos y unos 193.000 casos.

 
Con barbijo, preparan un envío de pizzas en Roma (Reuters)
Con barbijo, preparan un envío de pizzas en Roma (Reuters)

"La situación epidemiológica ha mejorado significativamente", reveló el profesor Silvio Brusaferro Conocido, el presidente del ISS durante la rueda de prensa semanal algo optimista."El número de pacientes con síntomas (más de 100.000) está disminuyendo cada día", señaló.

Su colega Giovanni Rezza, jefe del departamento de enfermedades infecciosas del ISS, también reconoció que la presión en las unidades de cuidados intensivos es "menos evidente", incluso en la región de Lombardía, la más afectada, "que cuenta con un margen de maniobra en caso de aumento de casos", precisó.

Los expertos indicaron que el famoso "R0", es decir, el ritmo de reproducción del virus, resulta hoy en día estable entre 0.2 y 0.7 en todas las regiones italianas. El 10 de marzo, fecha del inicio del confinamiento, estaba entre 2 y 3, lo que significa que cada contagiado contaminaba un promedio de dos a tres personas.

En este contexto, el Gobierno ultima un plan para iniciar el desconfinamiento gradual a partir del 4 de mayo y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ya ha adelantado que será necesario que los ciudadanos que salgan a la calle lleven mascarillas para evitar contagios.(Infobae.com)

 

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U.S. President Donald Trump attends the daily coronavirus disease (COVID-19) task force briefing at the White House in Washington, U.S., April 19, 2020. REUTERS/Al Drago

El presidente norteamericano reveló que ya se hicieron más de 4 millones de test y aseguró que colaborará con los gobernadores para que se amplíe la cifra de examinados. “Es un tema local, pero seguiremos ayudando”, afirmó

 

El presidente Donald Trump informó que planea usar la Ley de Producción de Defensa para aumentar la fabricación de hisopos para pruebas de coronavirus. Los expertos explican que extender la capacidad de testeo es una de las condiciones indispensables para poder comenzar a reabrir la economía. “Conseguir hisopos no es difícil, lo difícil es conseguir respiradores y nosotros somos los reyes de los respiradores”, se enorgulleció Trump en su conferencia diaria sobre el coronavirus en la Casa Blanca.

Reveló, además, que han tenido “un poco de dificultad” con uno de los productores, y por eso recurrirá a la norma de 1950, de la época de la Guerra de Corea, que fue promulgada por el presidenteTruman para enfrentar la falta de mano de obra y de equipamiento durante el conflicto. Desde entonces, ha sido invocada en varias ocasiones por presidentes de ambos partidos durante emergencias, incluyendo apagones, guerras y huracanes.

El anuncio de Trump llega después de que algunos gobernadores citaran la falta de hisopos y reactivos como un obstáculo para realizar más pruebas de coronavirus. La gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, dijo el domingo en el programa “Meet the Press” de la NBC que su estado podría triplicar el número de pruebas realizadas si los componentes clave estuvieran disponibles. “Están, pero parece que algunos gobernadores no los encuentran”, ironizó el mandatario sobre el tema.

“Si algo aprendimos de todo esto es que deberíamos fabricar cosas en los Estados Unidos. Aprendimos mucho sobre las cadenas de suministro”, afirmó.

 

El presidente también reveló que 4,18 millones de personas han sido examinadas en EEUU."Las pruebas se están expandiendo rápidamente”, afirmó. Según anunció, mañana el vicepresidente Mike Pence sostendrá una conferencia con los gobernadores para ver cómo continuar “ayudándolos” para que puedan hacer cada vez más pruebas. “Este es un tema local, pero podemos ayudar y queremos hacerlo”, dijo

Trump, además, anunció que los republicanos estaban “cerca” de alcanzar un acuerdo con los demócratas sobre otro paquete para aliviar el daño económico causado por la pandemia de coronavirus. El mandatario sugirió que podría haber una resolución sobre el tema el lunes. Más temprano, funcionarios del Congreso y del Gobierno dijeron que los legisladores estadounidenses están muy cerca de un acuerdo para la aprobación de fondos extraordinarios de ayuda a pequeñas empresas afectadas por el coronavirus y podrían sellarlo el domingo.

 
(Reuters)
(Reuters)

El número de muertos en Estados Unidos por el coronavirus aumentó a más de 40.000 el domingo, la cifra más alta del mundo y casi el doble de muertes del siguiente país con más fallecidos, Italia. De acuerdo con el balance que realiza la Universidad Johns Hopkins, el número de fallecidos en todo el país fue de 40.585, casi la mitad de ellos en el estado de Nueva York. La cantidad de contagios, en tanto, superó los 740.000.

Estados Unidos tardó 38 días -después de registrar su primera fatalidad el 29 de febrero- en llegar a 10.000 muertes el 6 de abril. Sin embargo, sólo tomó cinco días más llegar a 20.000 muertos, según un recuento de Reuters. La cifra aumentó a 40.000 desde 30.000 en cuatro días después de incluir muertes no testeadas pero probables por COVID-19 reportadas por la ciudad de Nueva York.

El país tiene, por lejos, el mayor número de casos confirmados de coronavirus del mundo, con más de 744.000 infecciones. Los nuevos casos aumentaron en casi 29.000 el sábado, el salto más bajo en tres días.

La zona roja del brote, Nueva York, registra un total de 13.869 muertes, según datos del Departamento de Salud del gobierno del Estado pero la Universidad Johns Hopkins eleva el numero a 17.627 porque suma los alrededor de 3.700 casos que fallecieron en sus casas y que tenían síntomas de padecer la enfermedad, pero que en ningún momento acudieron a centros hospitalarios ni fueron analizados para comprobar si tenían el COVID-19.(Infobae.com)

 

 

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Expertos realizan una prueba rápida de coronavirus (Reuters)

Un equipo de la Universidad de Stanford analizó la manifestación del virus en Santa Clara, California, y descubrió que hay muchos más infectados que los registrados, por lo que la tasa de mortalidad sería mucho más baja que las dramáticas estimaciones que llevaron a los líderes mundiales a ordenar los confinamientos.

 

El mundo está prácticamente confinado. La premisa para mantener en casa a miles de millones de personas es que así se frena la propagación de un virus cuya mortalidad es de entre el 1% y el 3%, según estudios de la Organización Mundial de la Salud. En EEUU, por ejemplo, la decisión de cerrar todo se basó en modelos que indicaban que sin confinamiento morirían 2 millones de estadounidenses.

Algunos expertos han cuestionado esta suposición. Argumentan que los casos conocidos son probablemente sólo una pequeña porción del número real de infecciones, y por lo tanto las altas tasas de letalidad podrían no ser tales. “No sabemos qué parte de las infecciones han pasado desapercibidas por la falta de pruebas, las restricciones para hacerse los test y una incidencia potencialmente grande de enfermedades leves o infecciones asintomáticas”, explica The Wall Street Journal.

Ahora, una nueva investigación cambia drásticamente las premisas que sustentan los confinamientos. Un equipo de Stanford estudió la seroprevalencia (manifestación general de una enfermedad dentro de una población definida) en el condado de Santa Clara, California, el 3 y 4 de abril. El condado alberga a unos dos millones de personas en el corazón del Valle del Silicio, incluyendo San José, la tercera ciudad más grande del estado y tiene el mayor número conocido de casos en el norte de California.

 

Los investigadores descubrieron que el porcentaje de infecciones era, en efecto, muy superior a los 1.000 casos positivos conocidos en el condado en el momento del estudio. Los resultados preliminares estiman que entre el 2,5% y el 4,2% de los residentes del condado tienen anticuerpos contra el virus. Eso se traduce en 48.000 a 81.000 infecciones, 50 a 85 veces más que el número de casos conocidos.

Los hallazgos podrían ser tomados con una pésima noticia por, en realidad, sugieren que la gran mayoría de las personas que contraen el Covid-19 se recuperan sin saber que están infectados, y que la tasa de mortalidad por infección en los Estados Unidos puede ser de una magnitud muy inferior a lo que las autoridades habían asumido.

Basándose en estos datos de seroprevalencia, los autores estiman que en el condado de Santa Clara la verdadera tasa de mortalidad por infección se encuentra en algún punto entre el 0,12% y el 0,2%, mucho más cerca de la gripe estacional que de las estimaciones originales basadas en casos concretos.

The Wall Street Journal detalla que también fuera de California, están surgiendo datos preliminares para apoyar un panorama más esperanzador. En la ciudad de Nueva York, un estudio publicado en el New England Journal of Medicine examinó a 215 mujeres que ingresaron en dos hospitales para dar a luz entre el 22 de marzo y el 4 de abril. Estas pacientes tenían una tasa de infección Covid-19 superior al 15%. De las mujeres embarazadas que dieron positivo en infecciones activas, el 88% eran asintomáticas en el momento de la admisión. La tasa de infección es 10 veces mayor que la de los casos conocidos en toda la ciudad hasta el 17 de abril. La diferencia es notable, aún cuando los neoyorquinos han sido mucho más testeados que en otras partes del país.

 
Mike Pence lidera el grupo de tareas para luchar contra el coronavirus del gobierno de Trump (Reuters)
Mike Pence lidera el grupo de tareas para luchar contra el coronavirus del gobierno de Trump (Reuters)

Este estudio sólo examinó las infecciones activas, no las infecciones pasadas como en el condado de Santa Clara. Así que en esa población de mujeres embarazadas, el 15% de infectados es un límite inferior. Muchos otros pueden haber tenido una infección pasada sólo detectable en pruebas serológicas de anticuerpos contra el virus.

Proporciones similares de infecciones a casos se están descubriendo ahora en todo el mundo: 30 veces en Robbio, Italia; 10 veces en Islandia; 14 veces en Gangelt, Alemania; 27 veces en Dinamarca.

“Sin embargo, si los encargados de la formulación de políticas hubieran sabido desde el principio que el número de muertes de los Covid-19 se acercaría más al de la gripe estacional que los millones de muertes estadounidenses previstas por los primeros modelos dependientes de insumos que ahora parecen inexactos, ¿habrían puesto en peligro decenas de millones de empleos y medios de vida?”, se preguntó Andrew Bogan, el columnista del WSJ.(Infobae.com)

 

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Un mural en homenaje al NHS, el Servicio Nacional de Salud, en Liverpool, el 15 de abril de 2020. (REUTERS/Phil Noble)

En el Reino Unido y en Italia las noticias fueron positivas, con menos infectados y menos muertos, pero Alemania registró alzas en ambas estadísticas. En España el resultado fue mixto

 

Europa registra este miércoles una jornada dispar en su lucha contra la pandemia de coronavirus. El continente más afectado por el brote que surgió a fin del año pasado en Wuhan tuvo algunas buenas noticias, pero también tuvo varias negativas. Una muestra de que la crisis sanitaria está lejos de resolverse.

El Reino Unido contabilizó un ligero descenso diario tanto en muertes como en contagios. Las autoridades reportaron 761 fallecimientos (17 menos que el martes), y 4.605 nuevos pacientes (un descenso diario de 647). El total es de 12.868 víctimas fatales y 98.476 casos positivos.

A los decesos en hospitales hay que sumar aquellos fallecimientos en los hogares de ancianos o en domicilios privados, que no son publicados a diario. El Gobierno está bajo presión para incluir en su recuento estas defunciones, después de que la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) revelara el martes el impacto del virus en hospicios, domicilios y sobre todo residencias de ancianos.

Según esos datos, de las muertes por el coronavirus registradas en Inglaterra y Gales hasta el 3 de abril, un 90,2% (3.716) ocurrieron en hospitales, mientras que el resto fueron en otros lugares y afectaron sobre todo a la población anciana. El Gobierno decidirá en los próximos días una prolongación del confinamiento, decretado el 23 de marzo por tres semanas.

 
 
Voluntarios de la asociación Misericordia que llevan máscaras faciales recogen paquetes donados por una confitería del sur de Italia en Catania, Italia, el 15 de abril de 2020. (Antonio Parrinello/REUTERS)
Voluntarios de la asociación Misericordia que llevan máscaras faciales recogen paquetes donados por una confitería del sur de Italia en Catania, Italia, el 15 de abril de 2020. (Antonio Parrinello/REUTERS)

En Italia también fueron positivas las noticias. Este miércoles se informaron 2.667 nuevos infectados, una leve baja respecto de ayer, cuando se habían anunciado 2.972, y 578 decesos, frente a 602 del martes. Desde el comienzo de la pandemia, al menos 165.155 personas han contraído el virus Sars-CoV-2 y 21.645 murieron como consecuencia.

A su vez, 962 personas fueron dadas de alta, lo que supone un incremento diario de 2,6%, y eleva el total de curados a 38.092. Actualmente, los pacientes positivos son 105.418, según los datos proporcionados por la Defensa Civil.

 
Un trabajador desinfecta unos contenedores de basura, después del brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19) en Barcelona, España, el 14 de abril de 2020. (REUTERS/Nacho Doce)
Un trabajador desinfecta unos contenedores de basura, después del brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19) en Barcelona, España, el 14 de abril de 2020. (REUTERS/Nacho Doce)

En España el balance fue mixto. La cifra diaria de muertes bajó a 523 en las últimas 24 horas, desde las 567 reportadas el martes, pero los nuevos contagios rompieron su racha y aumentaron hasta los 5.092. El total de fallecidos alcanzó los 18.579 y el de casos se elevó a 177.633, según las cifras del Ministerio de Sanidad.

El avance diario de contagios había tocado un mínimo el martes, con un aumento de 1,7%. Este miércoles, los más de 5.000 contagios (mucho más que los 3.045 de la víspera) elevaron la tasa a 2,95%. De todas formas, se asienta por debajo del 4%, cuando a fines de marzo el promedio superaba el 15%.

Los técnicos del Ministerio de Sanidad ya advirtieron ayer de que la bajada de los últimos días debía tomarse con cautela, ya que la semana pasada fue peculiar, con varios días festivos con motivo de la Semana Santa. Hay expectativa por ver cómo se moverán las curvas en los próximos días, ya que esta semana fueron levantadas algunas restricciones y se habilitó la apertura de comercios no esenciales.

En Alemania, el balance de la jornada es decididamente negativo. En las últimas 24 horas, ha sumado 2.486 casos nuevos (el martes fueron 2.082) y 285 fallecidos (170), lo que eleva el balance a 127.584 personas contagiadas y 3.254 víctimas mortales por la pandemia.

 
Trabajadores médicos en un centro de pruebas especial de coronavirus para servidores públicos de Dresden como policías, enfermeras y bomberos, el 15 de abril de 2020. (REUTERS/Matthias Rietschel)
Trabajadores médicos en un centro de pruebas especial de coronavirus para servidores públicos de Dresden como policías, enfermeras y bomberos, el 15 de abril de 2020. (REUTERS/Matthias Rietschel)

El Gobierno de Angela Merkel se muestra favorable a ampliar el confinamiento en Alemania hasta al menos el 3 de mayo, si bien algunas restricciones podrían ser aliviadas para permitir que pequeños negocios y espacios públicos puedan reabrir. En virtud de la propuesta gubernamental a la que ha tenido acceso la agencia DPA, los negocios de menos de 800 metros cuadrados podrán abrir de nuevo sus puertas.

Aunque la decisión final la tomarán los 16 gobiernos regionales, el Gobierno federal está buscando la coordinación sobre qué hacer con el confinamiento, cuya expiración está prevista el próximo domingo. Merkel está manteniendo discusiones con los primeros ministros de los estados federados en estas horas.

Mientras que en Francia se reportaron 514 muertes en las últimas 24 horas y el total ascendió a 17.167: 10.643 en hospitales y las otras 6.524 en residencias de ancianos y centros de dependencia.

El Director General de Salud, Jérôme Salomon, destacó como dato positivo que por primera vez desde que estalló la epidemia en el país, el número de hospitalizados bajó gracias a las “numerosas altas”. Así, este miércoles había “513 personas hospitalizadas menos” que la víspera, dijo Salomon.

Salomon indicó en su rueda de prensa diaria sobre la evolución de la situación que hay que tomar esas cifras con prudencia, porque el número de ingresos se mantiene alto, con 2.415 nuevos en el último día.

Además precisó que en todo el territorio se han confirmado 106.206 casos de coronavirus, 2.633 más que la víspera, y que aunque se confirma la llegada a la “meseta epidémica”, esta sigue siendo “muy alta”.(Infobae.com)

 

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