Economía

La primera jornada del año mostró el efecto de la nueva disposición del Banco Central con respecto a la "zona de no intervención".

 

El dólar cerró a $38,77 tras bajar seis centavos este miércoles, 2 de enero, en bancos y casas de cambio de la city porteña. Así comenzó la tercera etapa del plan de bandas de flotación impulsado desde el Banco Central.

La baja registrada en un relevamiento del sitio ámbito.com tuvo su correlato en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), donde el dólar cayó 5 centavos a $37,65.

El valor máximo de la divisa se registró al comienzo de la jornada en $38,12 mientras que el mínimo fue de $37,60. En total se comercializaron 454 millones de dólares, un 59% menos que en la última jornada de 2018.

A partir de este miércoles y por los próximos tres meses, la indexación del piso y el techo de la "zona de no intervención" del Banco Central en el mercado cambiario será del 2% mensual, lo que achicará el margen de acción de la autoridad monetaria.

Se espera que este período sea de consolidación del sistema diseñado por el titular del BCRA, Guido Sandleris, tras el acuerdo con el FMI.

Además, el BCRA subastó Letras de Liquidez (Leliq) a siete días de plazo y se adjudicó $130.436 millones a una tasa máxima de 59,74%. La tasa promedio de corte se ubicó en 59,41% cuando la mínima adjudicada fue de 58,47%.

Nervios en la bolsa de Nueva York, en vísperas de la Navidad.

La sobretasa argentina sigue en alza: trepó a los 829 puntos. La bolsa de Nueva York arrastró las cotizaciones de las empresas nacionales: el pico fue Mercado Libre, con una baja de 10 puntos. 

 

Pese a que el mercado local no operó hoy por ser vísperas de Navidad, la mala racha de los números para la Argentina dio otro paso.

El riesgo país -que mide la sobretasa que debiera pagar el país para endeudarse, en relación a los Estados Unidos- tocó los 829 puntos, superando el récord del viernes, en que se había ubicado en 821 puntos.

La cotización de las acciones argentinas en Wall Street -a tono con la caída de la bolsa neoyorquina-  tampoco estuvieron de parabienes, aunque su descenso fue inferior al registrado en otras jornadas de la semana pasada.

Las que más perdieron fueron Mercado Libre, con un 10% de descenso en su cotización, Pampa Energía, con un 6%, y el grupo Supervielle, con un 5,5%.

Los bancos siguen siendo los que más sufren: Banco Francés retrocedió un 3,5%, mientras que Macro cayó un 2,3% y Grupo

El resto de los descensos, desde Irsa hasta YPF pasando por Edenor y Ternium, la caída estivo en la franja inferior al 2%.

La devaluación del peso golpeó todo este año las cotizaciones argentinos. Los bancos resignaron entre un 60% y 75% de su valor. Corporación América y Telecom cayeron un 60% acumulado. Pampa Energía e Irsa cedieron un 57%.Las energéticas resultaron un poco menos golpeadas, por debajo del 50%. La que mejor parece haber capeado el temporal local es Ternium, que con un retroceso del 15% es la menos afectada de todas.(Clarín)

En las concesionarias esperan la baja impositiva para reanimar las ventas.

Es una tasa que encarece los vehículos cerca de un 20%. La pagan modelos con precios al público desde $ 1.300.000. Aumentaría el límite hasta unos $ 2.000.000. 

 

Los impuestos internos a los autos dejaron de ser un gravamen para las unidades de lujo, tras la devaluación: la tasa que hace un año incrementaba 20% el precio de las unidades de 60.000 dólares para arriba, fue descendiendo peldaño a peldaño a medida que el peso se devaluaba y hoy afecta prácticamente a todos los vehículos cuyo precio al público supera los US$ 32.500, cerca de 1,3 millón de pesos. Ese límite aumentaría a unos US$ 50.000 dólares, $ 2.000.000

En poco menos de un mes, según estimaciones del mercado, esa vara será actualizada según la inflación de este año y muchos modelos que hoy están alcanzados con el impuesto interno quedarán afuera del gravamen. A partir de entonces, según anunció en septiembre el ministro Nicolás Dujovne, el monto a partir del cual se cobra esa alícuota será actualizado en forma trimestral.

Desde el Ministerio de Producción, donde se decide el precio a partir del cual rige la alícuota, guardan silencio sobre el tema. Entre las terminales y concesionarias estiman que el tope subirá entre 45% y 50% respecto a los 900.000 pesos (precio mayorista) que rige desde el 1º de enero.

La especulación de fabricantes y vendedores se basa en el criterio que aplicó el anterior ministro de la Producción, Francisco Cabrera, quien había utilizado como referencia el Indice de Precios al Consumidor del año anterior. Si el actual titular de Producción, Dante Sica, mantiene ese mismo criterio, deberá basarse en la inflación que sólo en los primeros 11 meses del año acumula un incremento de 43,9%.

El impuesto interno se aplica sobre el precio que declara la terminal automotriz, o el importador, sobre el valor del vehículo. Ese es el precio mayorista. Luego viene el margen de venta de la concesionaria, que es una zona no exenta de grises: según la marca, modelo y margen de la concesionaria, el precio final de una unidad de 900.000 pesos oscilar entre $ 1,2 y $ 1,3 millón.

Es por eso que un modelo como la Toyota SW4 hoy cuesta al público $1.290.000: en la automotriz japonesa optaron por vender ese modelo a un precio "topeado", para evitar que sobrepase el límite que la encarecería un 20% (en realidad, el impuesto tiene su propia "inflación", su incidencia llega a ser de casi 23% sobre el precio final). No es un dato menor que conseguir ese modelo a ese precio, hoy, es una misión casi imposible.

Las otras unidades de la Toyota Hilux, así como la totalidad de las pick up que se venden en el país, tanto nacionales como importadas, están exentas del impuesto, que se aplica únicamente a vehículos "de pasajeros", como los autos tipo sedán, las SUV o las mini van.

Por ejemplo, el modelo de pasajeros de la Mercedes Benz Vito que se produce en la planta de Virrey del Pino (la Combi 119) está actualmente gravado por la alícuota del 20%: su precio al público es de US$ 39.900, casi $1,6 millón según la cotización actual de la divisa estadounidense. Pero una eventual suba del 45% o más de la alícuota llevaría el umbral del impuesto cerca de un precio de venta final de alrededor de dos millones de pesos, equivalentes a US$ 50.000 de hoy. Entre otros modelos, la Vito producida en La Matanza volvería a quedar exenta.

¿Cuándo será actualizada la alícuota? En el mercado esperan que sea prácticamente el día después de la difusión del IPC de diciembre, durante la primera quincena de enero. Pero algunos importadores están reclamando que el impuesto sea directamente suspendido, tras el cambio de tendencia "macro" producida tras la devaluación.

"El impuesto interno fue suspendido en 2002, luego de la devaluación de aquel año, hasta que fue reflotado por Cristina Fernández de Kirchner cuando el déficit del sector automotor comenzó a impactar en la actividad económica en su conjunto", dijo Ernesto Cavicchioli, vicepresidente de la importadora Hyundai de Argentina.

En 2014 el gobierno kirchnerista sacó cuentas: el año anterior, sólo la venta de autos importados de alta gama había generado un déficit de 1.000 millones de dólares. Y entonces fueron reflotados los impuestos internos. Macri prometió eliminarlos, pero sólo quitó una de las dos bandas de impuestos, a comienzos de este año.

"Ahora llevamos tres meses consecutivos de superávit en la balanza comercial. En forma simultánea, a la par de la devaluación las ventas de unidades cero kilómetro tienen una caída interanual cercana al 50%. Hoy no tiene sentido seguir cobrando ese impuesto", reclamó Cavicchioli. El empresario afirmó que mientras que las unidades producidas en la Argentina pagan casi 55% de impuestos, en el caso de los autos producidos fuera del Mercosur, el Estado se termina quedando con el 60% del precio que se le cobra al cliente. "Si además se aplica un impuesto del 20%, ese vehículo queda fuera del mercado, nadie lo compra. El 20% de cero, es cero", agregó.(Clarín)

Sica reconoció que 2018 fue un "año muy malo, en especial la segunda parte". Foto: A24

El ministro de Trabajo y Producción hizo un resumen del curso económico del país, asegurando que los trabajadores comenzaron "a ganarle a la ínflación" en diciembre.

 

Para Dante Sica, ministro de Trabajo y Producción, Argentina está atravesando la peor parte de la crisis financiera surgida este año tras la corrida bancaria. Sin embargo, aseguró que "hay actividades que de a poco van a empezar a mejorar en los próximos meses" y aseguró "en diciembre no vas a recuperar el salario que perdiste, pero en términos reales empezás a ganarle a la inflación". "Venimos de una crisis muy fuerte y estamos observando el piso de lo que es esta caída en términos de consumo y actividad", aseguró el funcionario en una entrevista con Luis Novaresio en el canal A24 en la que analizó la situación económica. "Noviembre fue el último mes donde vemos salarios negativos", reconoció antes de explicar que "entre abril y mayo, cuando empezó a dispararse la inflación en lo que fue la corrida cambiaria, empezamos a caer en la demanda, más la exigencia financiera". Leé también: Sica avanza con la "limpieza” de funcionarios de Triaca para ser el único nexo con los gremios "Yo creo que estamos en los meses más duros en términos de caída y a partir de acá deberíamos empezar a observar indicadores intermensuales", dijo Sica, explicando que existen algunas actividades económicas "que empiezan a desacelerar la caída" y asegurando que "otras nunca cayeron". Entre ellas, mencionó la pesca, "que creció un 15% pero en términos de empleo es menos del 5%". "Hay otras actividades que de a poco van a empezar a mejorar en los próximos meses", agregó. Consultado sobre el curso inflacionario, Sica reconoció que 2018 fue un "año muy malo, en especial la segunda parte". "Es un año que tiene, si querés, dos caras", explicó. "En los primeros meses del año veníamos creciendo al 3,5% todas las actividades agregadas. Las exportaciones, sacando las agropecuarias, venían creciendo un 15%, el salario real venía creciendo". El funcionario achacó gran parte de la responsabilidad a la sequía, que fue "muchísimo más fuerte de lo que todos estimábamos y se llevó el 40% de la cosecha". "A partir de mayo empezó a caer el salario real y después tuvimos la corrida cambiaria que se trasladó a precios", resumió Sica. "Entre agosto y septiembre el tipo de cambio pasó de 30 a 40 y ahí tuvimos el mayor fogonazo inflacionario. Mirando para adelante, en diciembre empezamos a ver una recuperación. No te digo que en diciembre vas a recuperar el salario que perdiste, pero en términos reales empezás a ganarle a la inflación". "Tenemos el optimismo de que estamos frenando la crisis con el nuevo acuerdo con el FMI, las señales en política fiscal en el presupuesto y otras cuestiones más. Estamos dando señales de equilibrio". (Dante Sica) En cuanto a la inflación, el ministro señaló que la inflación comenzó "un proceso de desaceleración" y se ven "mejoras": "Nosotros estamos convencidos de que va a continuar en este proceso producto de los cambios que hicimos", aseguró. "Nuestra expectativa es que haya una desaceleración. No tenemos de momento una meta prefijada, pero de continuar el programa económico en estas condiciones, me parece que vamos a estar en esos valores". Consultado sobre la situación económica actual comparada con la que se vivía durante el kirchnerismo, Sica comparó: "Teníamos problemas en el sistema de trenes, colectivos y carreteras que permitían mantener esa idea de consumo súper grande pero en una situación donde no había sistema de cloacas, se inundaba la calle, no había pavimento". "Quizá hoy no se tiene la heladera del todo llena porque hubo una caída de ingresos pero estamos cambiando las condiciones de vida y la infraestructura en la cual nos movemos", agregó el funcionario. "Es imposible refutar con números la sensación que siente un ciudadano que no llega a fin de mes. Pero cuando uno observa, en especial en los sectores más bajos, no digo que el consumo aumentó porque no es cierto, pero tampoco cayó. Se mantuvo porque es el Gobierno, por una cuestión de montos y de programas que tenemos, el que hoy más está poniendo en términos de asistencia social". (Fuente www.perfil.com).

El dólar viene subiendo en estos últimos días.

La divisa norteamericana continuó su tendencia a la suba, como sucedió el viernes último. Si bien tuvo oscilaciones en la jornada, finalizó con un alza menor.

 

El dólar Banco Nación cerró hoy, lunes 17 de diciembre, a $ 37,30 comprador y $ 39,10 vendedor. Según el promedio del BCRA, la divisa norteamericana cotizó en $ 39,22, lo que se traduce en un alza de 20 centavos.

Por su parte, el dolar blue cotizó a $ 38 vendedor, $ 38,25 comprador; el contado con liqui, $ 38,47. El dólar mayorista se ubicó en $ 38,06 comprador, $38,26 vendedor.(Perfil)

En diciembre la inflación podría ubicarse debajo del 3%

Apuntan a que las tarifas de los servicios públicos seguirán quietas y podrían bajar los combustibles.

 

Conocido el dato de la inflación de noviembre (3,2%), que resultó mayor a lo esperado, ahora, la oportunidad para mejorar la marca inflacionaria está centrada en diciembre: varios economistas ya advirtieron que la variación del índice de precios será inferior al 3%. 

Por lo pronto los analistas que participan en el Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central (REM) ya señalaron que la inflación será menor a la de noviembre y la estimaron en 2,7%.

Esta probable disminución de la inflación traería-además de un alivio para los bolsillos de los consumidores-, un mayor margen al Banco Central para continuar con su sendero de reducción de las tasas de interés, algo que, a su vez, descomprimirá otros sectores, como las pymes, explican los economistas.

En principio, la expectativa de la baja inflacionaria se debe a que, en diciembre, hay pocos factores que traccionen los precios hacia arriba. Los aumentos ya contemplados tienen que ver con taxis, subtes, prepagas y celulares. Pero no se prevén subas de precios en servicios regulados, por ejemplo. Y seguramente hasta se de una disminución muy marginal en el precio de los combustibles. 

Por otro lado, los comercios tampoco están en condiciones de aumentar demasiado sus mercaderías porque la demanda -con salarios raídos por la devaluación- no está convalidando mayores subas, apunta el economista Martin Vauthier, de Eco Go.

Para la consultora LCG "la inflación de diciembre podría volver a ubicarse por debajo del 3% mensual", advirtió en su último informe.

"En la comparación anual, la inflación seguirá acelerándose hasta encontrar un techo en marzo. De todos modos, entendemos que las anclas que implican un programa monetario que pretende ser rigurosamente contractivo y una actividad recuperándose muy en el margen con el correr de los meses garantizarán menores subas de precios. Aun así, la desaceleración será lenta (con nuevos ajustes en tarifas mediante y presiones salariales para recomponer terreno perdido). 

“En diciembre, la inflación parece tener un piso de 2,5%”, aseguran desde ACM. “Ese piso se basa en los aumentos de la medicina prepaga (8,5%), transporte (subte) y cierta estacionalidad asociada a fin de año. De esta manera, la inflación interanual se ubicaría por encima del 48%, en línea con nuestras proyecciones”.

A su vez, agregaron en la consultora: “Aún en condiciones monetarias bastante restrictivas como las actuales, durante los meses siguientes esperamos que la inflación oscile entre 2,5% y 3% debido a la fuerte inercia inflacionaria en alimentos y algunos aumentos puntuales en servicios públicos como el agua (17% en enero) y subterráneos ($1 por mes hasta febrero). Si bien los próximos meses mostrarían una desaceleración de la inflación, derivada de la relativa estabilidad del tipo de cambio, se encuentran lejos de estabilizar la inflación en un nivel similar al 23% que se aprobó en la Ley de Presupuesto Nacional 2019”.

Según los analistas de Ecolatina "el reacomodamiento de precios relativos será un factor inflacionario en los próximos meses, ya que hay variables que quedaron nominalmente rezagadas frente al resto y pujarán por recuperar el terreno perdido (en la medida en que la demanda se los permita). Por lo tanto, aún cuando el tipo de cambio permanezca contenido, la inflación persistirá elevada, en este caso por motivos inerciales".

"En ese contexto, estimamos que en el último mes del año, los precios avanzarán en torno a 3%, finalizando el 2018 con una inflación de alrededor de 48% interanual. Así, diciembre podría ser el primer mes desde abril 2018 (cuando comenzaron las turbulencias cambiarias) en que la variación de precios sea menor a la registrada en igual mes de 2017 (+3,1%).(Clarín)

 

Analistas esperan que en diciembre, por fin, la inflación se ubique debajo del 3%. . .

Los empleados de firmas tecnológicas tendrán aumentos promedio de 34% en 2018.

Según las consultoras de recursos humanos, en 2018 el alza promedio llegó a 32% y las firmas estudian cómo compensar el desfasaje con la inflación.

 

Las empresas prevén otorgar un incremento salarial del 27% a sus empleados fuera de convenio (desde analistas a gerentes), según coinciden Mercer y Willis Towers Watson (WTW), dos consultoras especializadas en recursos humanos, sobre la base de encuestas a empresas. Es el mismo valor que prevén de inflación para el 2019. Según Mercer, se otorgará un aumento del 17% en el primer semestre y otro del 10% en el segundo.

Para el personal dentro de convenio, la suba será de 27,7% promedio, de acuerdo al trabajo de WTW.​

En 2018, las compañías terminarán dando cerca de 32% (fuera de convenio), bastante por debajo de la suba de precios, que rondaría el 45% anual a fin de diciembre.

Para paliar esa pérdida de poder adquisitivo, la mayoría de las empresas (60%) piensa garantizar un incremento salarial en enero o febrero de 2019 (del 10% en promedio) y, en menor medida, mejorar los beneficios, dar un premio en dinero (el promedio es de $ 11.500) o más gastos para el auto, de acuerdo con el relevamiento realizado por WTW. El sondeo fue hecho entre 332 empresas del 1 al 12 de noviembre pasado.

Las dificultades para prever qué pasará con la economía en 2019 hacen que solo el 33% de las empresas tenga el presupuesto de aumento aprobado. Un 41% aún no lo tiene aprobado y otro 26% aún no lo ha definido.

“En este contexto, es posible que existan modificaciones. Las compañías irán monitoreando su presupuesto y lo irán ajustando en función a lo que suceda con la inflación, así también como los resultados del negocio y la realidad del mercado laboral”, destacó Ivana Thornton, directora de Career de Mercer, consultora que relevó las opiniones de 327 empresas nacionales y subsidiarias de multinacionales durante noviembre.

Las industrias que tienen los presupuestos más altos (entre 30% y 32%) para el año que viene son las de agro, energía y logística. Por el contrario, en los niveles más bajos (entre 25% y 26%) se encuentra la industria química, packaging, ingeniería y construcción.

Qué pasó este año

Según el trabajo de Mercer, las compañías otorgaron un incremento del 32% al personal fuera de convenio este año, un porcentaje similar al 31,1% estimado por Willis Towers Watson. Sin embargo, para esta última, las empresas todavía están negociando un adicional, que llevaría ese promedio a 33,7% para compensar por la disparada de la inflación. 

Las industrias que mayores incrementos otorgaron en 2018 son bancos (41%) y servicios financieros (37%), automotriz y autopartes (35%).

“Como cuadro general, 2018 ha sido un año recesivo económicamente con los salarios que han perdido valor adquisitivo a consecuencia del alto nivel de inflación. Sólo aquellas compañías con márgenes de negocio rentables han podido otorgar porcentajes de aumento salarial iguales o levemente superiores a la inflación”, destacó Thornton.

“A diferencia de otros años, hemos percibido que durante 2018 la dispersión es protagonista, entre los porcentajes de aumentos salariales de las distintas industrias e incluso entre empresas de una misma industria”, agregó la experta.(Clarín)

 

Las empresas prevén dar aumentos de 27% promedio el año que viene. . .

Operations During A Soybean Harvest As Trade War Divides Farming World Foto: Bloomberg

Las negociaciones son confidenciales, pero fuentes vinculadas señalaron que el tema indicaría una distensión a largo plazo en la guerra comercial.

 

Las autoridades chinas se preparan para reiniciar las compras de maíz estadounidense incluso a partir de enero, otra señal de que el país asiático está trabajando en una distensión a largo plazo con Estados Unidos. China podría comprar al menos 3 millones de toneladas métricas de maíz de Estados Unidos, según fuentes familiarizadas con las negociaciones, quienes no quisieron que se revelara su identidad porque la información es confidencial. Es probable que las importaciones comiencen a partir de enero, dijeron. El Gobierno también está considerando varias opciones respecto a la forma en la que gestionar los aranceles de represalia del 25 por ciento sobre el maíz estadounidense que China introdujo en julio, dijeron las fuentes. Entre las ideas actuales se incluyen: Permitir que el producto estadounidense se compre como parte de una cuota anual de importación de maíz de 7,2 millones de toneladas que solo está sujeta a un gravamen más bajo Reembolsar la tarifa del 25 por ciento a los que compren fuera de la cuota Esperar hasta que se eliminen las tarifas del 25 por ciento para realizar las compras El plan para reanudar las importaciones sigue a la publicación de informaciones de que China ha iniciado importantes compras de soja estadounidense esta semana después de que el presidente Xi Jinping y su homólogo estadounidense Donald Trump acordaran una tregua de 90 días para trabajar hacia un acuerdo comercial a principios de este mes. Las tarifas de represalia de China afectaron a los votantes de Trump, quienes vieron un desplome de los envíos de productos agrícolas al mayor comprador de materias primas del mundo, una acumulación de las existencias en Estados Unidos y la caída de los futuros. En julio, cuando se intensificó la guerra comercial, China había impuesto un arancel del 25 por ciento y suspendido a todos los efectos las compras de maíz al mayor productor del mundo. Las compras dentro de la cuota anual de importación de maíz permitirían a los compradores pagar solo un arancel del 1 por ciento, mientras que las que están fuera de la cuota están sujetas a un arancel del 65 por ciento. Según los analistas, los envíos de granos estadounidenses ayudarán a reponer las reservas agotadas de China y cubrir un déficit interno cada vez mayor. Las compras para reservas estatales permitirían a los importadores evitar el arancel y beneficiarse de los productos estadounidenses más baratos conforme la necesidad interna de China de alimentos para animales, almidón y edulcorantes crece rápidamente, dijeron los analistas. (Fuente www.perfil.com).

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