Sociedad

Pequeños frascos etiquetados con la etiqueta "Vacuna COVID-19" y una jeringa médica, en una ilustración tomada el 10 de abril de 2020 (REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración)

A pesar de que el mundo entero está pendiente de su desarrollo, ni los gobiernos ni las grandes empresas farmacéuticas destinan los fondos necesarios. El papel de las organizaciones filantrópicas

 

El Grupo de Vacunas de la Universidad de Oxford comenzó a trabajar a fines de enero en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus. En marzo recibió financiamiento del gobierno británico y poco después empezó con la selección de voluntarios que participarán de los primeros ensayos clínicos.

Sin embargo, con el correr de las semanas, los investigadores se dieron cuenta de que no cuentan con los fondos suficientes para completar el trabajo a tiempo, y les está costando mucho conseguirlos. Sarah Gilbert, profesora del Departamento de Medicina Clínica de Nuffield en Oxford, es una de las investigadoras principales del equipo. Según sus estimaciones, necesitan 123 millones de dólares para desarrollar una vacuna y asociarse con un laboratorio para fabricarla a gran escala entre septiembre y octubre. No cree que vaya a conseguirlos.

Hay más de 60 equipos en el mundo trabajando para crear una vacuna contra el coronavirus en este momento, según la Organización Mundial de la Salud. En entre ellos hay algunos dirigidos por grandes empresas farmacéuticas, como GlaxoSmithKline o Johnson & Johnson, que sí cuentan con el dinero necesario. El problema es que están avanzando a menor velocidad, de modo que la vacuna no estaría lista para su uso masivo el año que viene.

Si el sector privado avanza más lento no es porque no disponga de los recursos, sino porque tiene otras prioridades. Invertir en tratamientos de enfermedades crónicas como la diabetes y el colesterol es mucho más redituable, y en eso concentran sus fondos.

“No creo que las personas que tienen el dinero se hayan ajustado todavía a lo que necesitan los desarrolladores de la vacuna”, dijo Gilbert, citada por The South China Morning Post. “Creo que en la mente de los gobiernos eso es para después. Debido a la gran demanda de respiradores artificiales y de equipos de protección personal, es lo único en lo que se puede pensar ahora”.

 
Un investigador de la Universidad de Pittsburgh trabaja en una candidata a la vacuna contra el COVID-19 en Pittsburgh, Pensilvania, el 28 de marzo de 2020 (UPMC/Handout via REUTERS)
Un investigador de la Universidad de Pittsburgh trabaja en una candidata a la vacuna contra el COVID-19 en Pittsburgh, Pensilvania, el 28 de marzo de 2020 (UPMC/Handout via REUTERS)

Con el grueso de los fondos públicos destinados a contener la emergencia y amortiguar el impacto económico de las medidas de aislamiento, muchos gobiernos no están dispuestos a destinar más dinero en el desarrollo de la vacuna. De todos modos, la investigadora británica no se rinde y sigue insistiendo para obtener subvenciones o buscando nuevos socios privados dispuestos a financiar el proyecto.

“Hasta que este modelo no se resuelva a nivel económico, el desarrollo de tratamientos y vacunas para enfermedades infecciosas seguirá enfrentándose a batallas difíciles”, dijo Ooi Eng Oong, subdirector del Programa de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Facultad de Medicina de Duke-NUS en Singapur, consultada por el mismo medio.

 
Un científico de la compañía de medicamentos ARN Arcturus Therapeutics investiga una vacuna para el novedoso coronavirus (COVID-19) en un laboratorio de San Diego, California, el 17 de marzo de 2020. (REUTERS/Bing Guan)
Un científico de la compañía de medicamentos ARN Arcturus Therapeutics investiga una vacuna para el novedoso coronavirus (COVID-19) en un laboratorio de San Diego, California, el 17 de marzo de 2020. (REUTERS/Bing Guan)

El papel de las organizaciones filantrópicas

El problema de la falta de financiamiento para los desarrolladores de vacunas no es nuevo. Se vio ante el brote de ébola entre 2014 y 2016 en África, donde la respuesta fue mucho más pobre que ahora. Para llenar parte de ese vacío, se creó la Coalición de Innovaciones en la Preparación para las Epidemias (CEPI), integrada por el gobierno de Noruega, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Wellcome Trust, el Foro Económico Mundial y el Departamento de Biotecnología de India. Esta coalición recauda fondos de fuentes filantrópicas para financiar la fabricación de vacunas para las enfermedades infecciosas, y está teniendo un papel desatacado.

De hecho, una posible vacuna contra el coronavirus, desarrollada por la compañía farmacéutica Inovio, con el apoyo de la fundación de Bill y Melinda Gates, recibió este lunes aprobación formal para comenzar a ser testeada en humanos. Se trata de la segunda en llegar a esta fase de desarrollo, luego de que el laboratorio Moderna, en Massachusetts, enviara su primer lote a mediados de marzo.

 
Bill Gates, copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, habla en un panel de discusión sobre la construcción de capital humano durante la reunión de primavera del FMI/Banco Mundial en Washington, EE.UU., el 21 de abril de 2018. (REUTERS/Yuri Gripas)
Bill Gates, copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, habla en un panel de discusión sobre la construcción de capital humano durante la reunión de primavera del FMI/Banco Mundial en Washington, EE.UU., el 21 de abril de 2018. (REUTERS/Yuri Gripas)

Si bien los expertos resaltan la velocidad con que se llegó a esta etapa, también aclaran que, aun si se confirmara que ambas vacunas son efectivas contra la enfermedad, estas tardarían entre un año y 18 meses en recibir aprobación formal para su aplicación al público. Más allá de ello, la próxima etapa de testeo de la posible vacuna tendrá lugar dentro de las próximas semanas, luego de obtener resultados prometedores en animales. Será en una de dos instituciones: o en la Escuela de Medicina Perelman de Filadelfia, en el estado de Pennsylvania, o en el Centro de Investigación Farmacéutica, en Kansas City. La empresa espera que los resultados sobre las respuestas inmunes de los 40 voluntarios estén listos para el verano boreal.

En total, los procesos de esta naturaleza constan de cuatro etapas de testeo en humanos. A medida que se avanza, los grupos de control son cada vez mayores, lo mismo que la información sobre la vacuna, su efectividad en condiciones naturales, posibles efectos adversos y la inmunidad a largo plazo que pueda generar.

La vacuna en cuestión, que es parte del grupo conocido como DNA, está compuesta de una estructura genética que, al ser insertada en un paciente, busca que sus células produzcan un anticuerpo específico que logre luchar contra una infección en particular. Las vacunas DNA han sido aprobadas para su uso en animales, pero aún no en humanos.

 
Equipo de laboratorio en la compañía de medicamentos de ARN Arcturus Therapeutics en San Diego, (REUTERS/Bing Guan)
Equipo de laboratorio en la compañía de medicamentos de ARN Arcturus Therapeutics en San Diego, (REUTERS/Bing Guan)

Pero Inovio ya había llevado a cabo un proyecto similar: había completado un estudio en humanos para el potencial desarrollo de una vacuna contra el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés), un coronavirus similar a la pandemia actual que se esparció por la región que le da su nombre en 2012 y 2015, Infectando a más de 8.000 personas y causando la muerte de 774.

Los resultados del estudio habían sido promisorios, considerando que los sujetos habían producido anticuerpos que se mantuvieron activos durante un período de tiempo extendido. Inovio informó que ha logrado aumentar su producción rápidamente, y que tendrá suficientes dosis tanto para la primera fase de testeo en humanos como para la segunda, cuando necesite cientos de sujetos de prueba.

Representantes de Inovio indicaron que, si los esfuerzos son fructíferos, serán capaces de producir hasta un millón de dosis para fin de año. Ellas podrían usarse en más pruebas o como tratamiento de emergencia, si fueran aprobadas para ese uso. Y enfatizaron que fueron capaces de hacerlo gracias al apoyo de la fundación de Bill y Melinda Gates. Esto debido a que Inovio es uno de los siete laboratorios seleccionados por los empresarios para recibir financiamiento en sus esfuerzos para producir una vacuna.(Infobae.com)

 

 

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Una tigresa del zoológico del Bronx contrajo coronavirus y otros cinco felinos se contagiaron (REUTERS)

Son susceptibles al coronavirus felino, pero hasta hace poco se desconocía si podían contraer SARS-CoV-2. La evidencia científica apunta a que pueden contagiarse, pero que no pueden transmitir el virus a los humanos

 

Los gatos, tanto salvajes como domésticos, son susceptibles al coronavirus felino, pero hasta hace poco, se desconocía si podían contraer SARS-CoV-2. Primero, un estudio chino encontró que los gatos pueden infectarse entre sí. Y después, se conoció el primer caso de un felino que dio positivo de COVID-19.

El zoológico del Bronx, en Estados Unidos, informó este domingo que una tigresa malaya, de cuatro años, contrajo coronavirus al haber estado en contacto con un cuidador asintomático, que estaba infectado. La tigresa Nadia no fue la única víctima del COVID-19. También se contagiaron su hermana Azul, dos tigres de Amur y dos leones africanos.

El diagnóstico fue confirmado por el Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), en Iowa, “por precaución”.

“Es la primera vez, que sepamos, que un animal salvaje se enfermada por COVID-19 de una persona”, aseguró Paul Calle, veterinario jefe del Zoológico del Bronx. "El tigre malayo probablemente contrajo el coronavirus de un cuidador del zoológico asintomático infectado. Es lo único que tiene sentido”, dice Calle.

 
 
Investigadores del Harbin Veterinary Research Institute descubrieron que los gatos no solo son susceptibles a contraer COVID-19, sino que también pueden transmitirlo a sus amigos peludos (REUTERS)
Investigadores del Harbin Veterinary Research Institute descubrieron que los gatos no solo son susceptibles a contraer COVID-19, sino que también pueden transmitirlo a sus amigos peludos (REUTERS)

Según advirtió un nuevo estudio chino, el coronavirus de rápida propagación se puede transmitir entre las mascotas felinas. Pero no es probable que otros animales, como perros, pollos y cerdos, se contagien o propaguen el virus. Todavía no hay evidencia directa de que los gatos puedan infectar a las personas.

Investigadores del Harbin Veterinary Research Institute descubrieron que los gatos no solo son susceptibles a contraer COVID-19, sino que también pueden transmitirlo a sus amigos peludos. “Descubrimos que el SARS-CoV-2 se replica mal en perros, cerdos, pollos y patos, pero de manera eficiente en hurones y gatos”, se lee en un resumen del estudio. “Descubrimos que el virus se transmite en los gatos a través de gotas respiratorias”.

El estudio se produce después de que un gato en Bélgica diera positivo por coronavirus el viernes pasado. Además, otros animales domésticos habían dado positivo anteriormente para el SARS-CoV-2, incluido un perro pomerania y un pastor alemán en Hong Kong.

El profesor Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham, dijo en una entrevista con The Guardian que ya se habían realizado observaciones similares de transmisión en gatos en relación con el virus del SARS. Sin embargo, enfatizó que los gatos no son los principales culpables de propagar el coronavirus.

“La transmisión de persona a persona es claramente el principal impulsor, por lo que no hay que preocuparse por los gatos como una fuente importante de virus”, aseveró el especialista.

 
Las autoridades sanitarias norteamericanas aseguran que no hay evidencia hasta el momento que sugiera que ningún animal, incluidas las mascotas, pueda ser fuente de infección por COVID-19 (AFP)
Las autoridades sanitarias norteamericanas aseguran que no hay evidencia hasta el momento que sugiera que ningún animal, incluidas las mascotas, pueda ser fuente de infección por COVID-19 (AFP)

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los animales pueden infectarse de coronavirus, pero los científicos no creen que puedan transmitir el virus a los humanos.

Las autoridades sanitarias norteamericanas aseguran que no hay evidencia hasta el momento que sugiera que ningún animal, incluidas las mascotas, pueda ser fuente de infección por COVID-19. “Actualmente no hay nada que compruebe que los animales de compañía puedan transmitir o causar la enfermedad, por lo que pueden y deben permanecer en el hogar durante el período de cuarentena salvo que una condición física propia de su tenedor lo impida”, explicó en diálogo con este medio la médica veterinaria Silvia Vai, especialista en etología clínica, perros y gatos.

Sin embargo, dado que todos los animales pueden transportar gérmenes que pueden enfermar a las personas, siempre es una buena idea practicar hábitos saludables con las mascotas y otros animales, aclara el el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El pelo de perro o gato es poroso y fibroso por lo que es poco probable que una persona se contagie al acariciarlo o jugar con él, de todas formas es necesario mantener las medidas de higiene adecuadas como lavarse las manos con agua y jabón luego de la interacción con el animal, así como evitar que suba a sillones o duerma en la cama, aunque estas últimas recomendaciones son difíciles de cumplir ya que muchos disfrutan del contacto estrecho con sus mascotas.

 
Aunque los gatos estén habituados a salir, es recomendable que en esta etapa permanezcan dentro del hogar (REUTERS)
Aunque los gatos estén habituados a salir, es recomendable que en esta etapa permanezcan dentro del hogar (REUTERS)

“En el caso del perro los paseos son necesarios ya que muchos no orinan o defecan en la casa. Durante la cuarentena, las caminatas deben ser cortas, con collar o pretal y correa, tres o cuatro veces por día, evitando plazas o parques, y en horarios en los que circula poca gente manteniendo la distancia recomendada y sin entrar en contacto con otros”, sostuvo Vai.

La especialista advirtió que es necesario levantar las heces y rociar agua con lavandina sobre el lugar donde el animal la eliminó. Al regresar al hogar deben mantenerse buenas medidas de higiene, limpiar el hocico y almohadillas plantares sólo con agua y jabón, ya que otros productos pueden lesionar la piel, y secar bien también entre los dedos con toallitas de papel.

Así mismo se deben asear todos los elementos de paseo sin olvidar lavarse bien las manos con agua y jabón tantas veces como fuera necesario. La cama, juguetes, comedero y bebedero de las mascotas también deben limpiarse frecuentemente. Para Vai, también es positivo destinar un lugar en la casa para que orinen o defequen, esto hace que no necesiten esperar la llegada de su tenedor o las salidas si necesitan hacerlo.

“Respecto del gato -continuó-, aunque esté habituado a salir, es recomendable que en esta etapa permanezca dentro del hogar, él generalmente tiene a disposición su bandeja con piedras sanitarias que deben estar ubicadas en un lugar tranquilo, con poco movimiento y sin ruidos. Las heces deben ser levantadas, siempre esperando que el gato se haya retirado del lugar, y la renovación total de las piedras y la higiene de la bandeja se hará con mayor o menor frecuencia según necesidad”.

 
Las autoridades del zoológico del Bronx indicaron, por medio de un comunicado, que si bien todos desarrollaron una tos seca, los felinos se recuperarán pronto (AFP)
Las autoridades del zoológico del Bronx indicaron, por medio de un comunicado, que si bien todos desarrollaron una tos seca, los felinos se recuperarán pronto (AFP)

Respecto al contagio de felinos en el zoológico del Bronx, en Estados Unidos, John Goodrich, científico jefe y director del programa de tigres “Panthera”, una organización mundial de conservación de grandes felinos, dijo en diálogo con National Geographic: “Los grandes felinos, como los tigres y los leones, ya enfrentan una letanía de amenazas para su supervivencia en la naturaleza. Si COVID-19 salta a las poblaciones de grandes felinos salvajes y se convierte en una causa importante de mortalidad, el virus podría convertirse en una preocupación muy seria para el futuro de estas especies ".

Las autoridades del zoológico indicaron, por medio de un comunicado, que si bien todos desarrollaron una tos seca, los felinos se recuperarán pronto. “Aunque han experimentado cierta disminución del apetito, por lo demás los felinos del Zoológico del Bronx están bien, bajo el cuidado de los veterinarios, y están radiantes, alerta e interactivos con sus cuidadores”, señala el comunicado.

Asimismo, ya se han implementado “medidas preventivas” para cuidar a los animales y evitar una mayor exposición. “No se sabe cómo se desarrollará esta enfermedad en los grandes felinos ya que las diferentes especies pueden reaccionar de forma diferente a las nuevas infecciones, pero seguiremos vigilándolos de cerca y anticipando recuperaciones completas”, agregó el zoológico.(Infobae.com)

 

 

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El test rápido permitiría detectar casos desapercibidos por falta de fiebre

Los visitantes a la guarnición de Daegu, en Corea del Sur, deben verificar si mantienen intacto el sentido del olfato

 

Uno de las mayores preocupaciones ante el avance de la pandemia de coronavirus es la posibilidad de los contagios por personas que no presentan síntomas y pueden estar transmitiendo el virus sin tomar precauciones. Ante ello, militares estadounidenses desplegados en Corea del Sur comenzaron a aplicar un sencillo test que apunta a uno de los efectos menos evidentes del Covid-19.

Sin tomar la temperatura ni consultar sobre el historial de viajes o estado de salud de los familiares, personal militar de la guarnición de Daegu, en Corea del Sur, están realizando “la prueba del vinagre”.

En la entrada del complejo, los guardias de seguridad detienen a cada visitante y le ofrecen un pequeño algodón humedecido en vinagre. Según explicaron en sus redes sociales, “el principal síntoma para un 30% de los pacientes con casos leves es la pérdida del olfato (o anosmia), según estudios recientes, y 66% de los pacientes de Covid-10 sufren de anosmia”.

 
 

Según explicó a Newsweek un vocero de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Corea del Sur, el procedimiento comenzó el viernes en varios puntos de acceso. Además, aclararon que los hisopos utilizados son inmediatamente descartados.

La anosmia es un síntoma establecido recientemente. Los médicos detectaron muchos casos de personas que solo presentaban este síntoma sin tener la nariz congestionada. “Nos pareció raro”, confía a la AFP el otorrinolaringólogo Alain Corré, del Hospital Rothschild de París. Junto a su colega Dominique Salmon del hospital Hôtel Dieu, hicieron la prueba a unos 60 pacientes con anosmia: el 90% eran positivos.

La pérdida del olfato parece ser un síntoma patognomónico, es decir, que por si solo permite establecer un diagnóstico. “En el contexto actual, si usted tiene anosmia sin congestión nasal, es que es positivo a la COVID-19, no vale la pena ni pasar el test”, según el doctor Corré. En ese caso, hay que aislarse para no contagiar a los demás, pero el síntoma en sí no es grave.

 
(Shutterstock)
(Shutterstock)

El virus SARS CoV-2 es atraído por los nervios: cuando penetra en la nariz, en vez de atacar la mucosa como otros virus, ataca el nervio olfativo y bloquea las moléculas del olor, explica Corré. En principio se trata de una afección local.

“Hay un vínculo evidente” entre la anosmia y el virus, afirmó Jean-Michel Klein, presidente del Consejo Nacional Profesional de los ORL, que ejerce en París. “No todos los positivos con COVID-19 son anósmicos, pero todos los anósmicos aislados sin causa local, sin inflamación, son positivos de COVID-19”, indicó el especialista a la AFP.

Según los primeros casos registrados por la red profesional de otorrinolaringólogos, los pacientes afectados son más bien jóvenes, entre 23 y 45 años. Muchos profesionales de la salud también se verían afectados, entre ellos varios otorrinos.

“Las personas que sienten anosmia deberían confinarse por precaución, y llevar mascarilla, incluso en familia”, según Jean-Michel Klein.

Contrariamente a lo que se hace en el caso de una anosmia clásica, el médico recomienda no administrar corticoterapia, “que disminuiría las defensas inmunológicas”, o un lavado de la nariz que podría “enviar el virus de la mucosa nasal a los pulmones”.

(Con información de AFP)

 

 

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Se trata de un hombre de 89 años que vivía en la ciudad de Buenos Aires. Hay 1451 contagiados

 

Según informó el Ministerio de Salud de la Nación, del total de casos, el 43% son mujeres y el 57% son hombres. A su vez, el total de altas es de 280 personas. 193 son altas transitorias y 87 definitivas (Adrián Escandar). 

En el informe matutino que todos los días encabeza la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, el Ministerio de Salud informó una muerte más por coronavirus en la Argentina y con este nuevo caso el total de fallecidos en el país asciende a 44, con un promedio de edad de 68 años. En el reporte número 43, la cartera incorporó a los argentinos fallecidos por causas relacionadas al Covid-19 a un hombre de 89 años que residía en la Ciudad de Buenos Aires.

Como suele hacer cada mañana, Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias, pronunció el reporte estadístico del virus. En él informó que en el país se registraron hasta la fecha un total de 1.451 casos confirmados, de los cuales 674 son importados (46,4%), 490 son relativos a contactos estrechos de casos confirmados (33,7%), 119 son producto de circulación comunitaria (8,2%) y el resto que aún no se clasificó se encuentra en investigación epidemiológica.

 

De su glosario, se destaca que el 57% de los casos confirmados son hombres y que las principales franjas etarias afectadas corresponden a personas de entre 20 y 59 años, siendo la edad promedio de 45 años. A su vez, informó que son 21 las provincias que reportaron casos, 280 las personas que recibieron el alta, aunque solo 87 en calidad de alta definitiva, y 7.888 los casos descartados, en su amplia mayoría por diagnóstico virológico negativo.

Vizzotti, en conferencia de prensa, remarcó la tendencia que evidencia los porcentajes del modo de contagio. “Seguimos viendo la disminución de los casos con antecedentes de viaje, la predominancia de la confirmación de casos en personas de menor edad y el impacto negativo en relación a la mortalidad en las personas mayores”, analizó antes de subrayar el aumento de los recuperados que recibieron el alta, lo que calificó como una buena noticia. “Las personas en terapia intensiva son 87. El número está estable en relación al porcentaje de ocupación de terapias intensivas, con la estrategia y la recomendación del ministerio de Salud de la Nación tanto para el sector público y privado. Las 24 jurisdicciones están trabajando para tener disponibilidad de camas y reprogramar las cirugías que no son urgentes, además de trabajar para ampliar el número de camas en terapia intensiva. Ese indicador se mantiene estable sin sobrecargar el sistema de salud”, afirmó.

La secretaria de Acceso a la Salud apuntó que hasta la fecha en la Argentina se realizaron 9.705 test para saber si una persona está infectada o no. “Estamos trabajando fuerte con las provincias para seguir ampliando la posibilidad de testeo. Hasta el momento hay 97 laboratorios que están reportando al sistema nacional de vigilancia en salud y hay cuarenta que tienen reportadas más de diez muestras. En ese sentido, volvemos a recalcar la importancia de notificar las muestras, los casos, su evolución y los resultados de laboratorio, tanto positivos como negativos, para poder construir este indicador”, declaró.

En la jornada de ayer, se contabilizaron 98 casos nuevos para alcanzar la cifra de 1.451 infectados en el país. Fueron cinco los pacientes fallecidos el sábado: una mujer de 53 años, vecina del partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires, quien estaba internada en el Hospital San Miguel Arcángel; un hombre de 87 años, de Campana, quien permanecía en grave estado en el Hospital Municipal San José; otro de 72 años, residente en la provincia de Buenos Aires; otro de 60 años, oriundo de Chaco; y un quinto de 76 años, de nacionalidad española, residente en la provincia de Mendoza.

cartera de salud, entre los nuevos casos de ayer hubo 26 en la provincia de Buenos Aires, 34 en la Ciudad de Buenos Aires, 8 en Chaco, 3 en Córdoba, 2 en La Rioja, 4 en Neuquén, 5 en Río Negro, 1 en Santa Cruz, 5 en Santa Fe, 1 en Santiago del Estero, 8 en Tierra del Fuego y 1 en Tucumán.
 

Argentina se ubica en el décimo lugar a nivel mundial en el ranking de casos de infectados en relación a la totalidad de testeos de coronavirus realizados en el país con una tasa de positividad del 18,25 por ciento. Este porcentaje es el más alta de la región: significa que uno de cada cinco exámenes con el reactivo para detectar COVID-19 dio positivo.(Infobae.com)

 

 

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El Ministerio de Salud informó que de los casos de hoy 18 son de la ciudad de Buenos Aires, 13 de Santa Fe, 8 de la provincia de Buenos Aires, 5 de Chaco, 4 de Tierra del Fuego, 4 de Corrientes, 2 de Neuquén y 1 de Mendoza. Una de las personas que falleció hoy es de Mar del Plata y otra de la Capital Federal.

 

El Ministerio de Salud de la Nación confirmó este sábado que son 55 los nuevos casos positivos de COVID-19 y que la cifra de infectados aumentó a 745 en todo el país.

El reporte N° 28 señaló que 18 son de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 13 de Santa Fe, 8 de la provincia de Buenos Aires, 5 de Chaco, 4 de Tierra del Fuego, 4 de Corrientes, 2 de Neuquén, 1 de Córdoba y 1 de Mendoza. Si bien la suma es de 56, el Ministerio de Salud aclaró que el de Córdoba es un caso reclasificado, el cual el 26 de marzo le fue atribuido a San Luis.

 

Del total de esos casos, 408 (55%) son importados, 185 (25%) son contactos estrechos de casos confirmados, y el resto se encuentra en investigación epidemiológica.

De esta forma, los distritos que aún no informaron casos son: Catamarca, Chubut, Formosa, San Juan y La Rioja.

Hasta la fecha, en Argentina se registraron 19 muertes. Las últimas dos se confirmaron durante el sábado. Por la mañana un hombre de 51 años, quien estaba internado en la Clínica Pueyrredón de Mar del Plata y se convirtió en la segunda víctima fatal en la ciudad balnearia. Por la noche, una mujer de 84 años, residente de la ciudad de Buenos Aires, con antecedente epidemiológico de haber tenido contacto estrecho con una persona que viajó a Italia.

 

El primer fallecimiento ocurrió el 7 de marzo y fue el de un hombre de 64 años que estaba internado en el Hospital Argerich. El 13 de marzo murió otro hombre de 61 años, oriundo de Resistencia, Chaco, en una clínica privada. El 19 de marzo se confirmó el tercer muerto: un hombre de 64 años que se encontraba internado en el Instituto Argentino del Diagnóstico, de la ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La cuarta confirmación llegó el sábado 22 de marzo. Se trató de una mujer de 67 años que estaba hospitalizada en la Clínica Güemes, de la localidad bonaerense de Luján. El martes 24, en Mar del Plata, un hombre de 71, quien “cursaba el 14° día de internación y el 12° día de asistencia respiratoria en una clínica local, fue la quinta confirmación. Ese mismo día se comunicó la sexta, nuevamente en Chaco: un abogado de 53 años, quien mantuvo contacto directo con una mujer que había viajado a España y a la vuelta dio positivo.

Los últimos dos casos se confirmaron el miércoles pasado. Una mujer de 81 años que estaba internada en el Sanatorio Otamendi de la ciudad Autónoma de Buenos Aires. La octava muerte fue la de otra mujer, de 73 años, con antecedentes de obesidad, diabetes e hipertensión. El noveno caso fue el de Rubén Bercovich, quien tenía 59 años y había viajado durante 15 días por Estados Unidos para tratar su cáncer de laringe. Durante la jornada del jueves, el Ministerio de Salud confirmó tres muertes más: dos hombres de la provincia de Buenos Aires -uno de 89 y otro de 78- y una mujer de 82 años, de la ciudad de Buenos Aires.

Un día más tarde, el ministerio confirmó otras cinco. Por la mañana, Alejandro Passarelli, médico oriundo de Cipolletti, se transformó en la primera víctima fatal de Río Negro por dicha enfermedad. Por la tarde, en Mendoza las autoridades locales comunicaron que un paciente, de 81 años, murió a causa del COVID-19 y se convirtió también en el primer fallecimiento en la provincia por el virus.

Cerca de las 20, la confirmación de que un hombre de 70 años que había llegado al país hacía tres días en un vuelo desde Miami (estaba haciendo su aislamiento obligatorio en un hotel de Recoleta), murió por coronavirus. Su fallecimiento ocurrió el jueves por la noche y sólo restaban los resultados para saber si era positivo del COVID-19. En ese mismo informe el Ministerio de Salud comunicó que también fallecieron una mujer de 72 años y dos hombres de 59 y 73 años.

Ayer por la tarde, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, señaló que “el número de casos viene por debajo de lo que veníamos previendo”. El funcionario detalló que, para las próximas semanas, “la estrategia es ganar tiempo” y que los primeros resultados del aislamiento social que decretó el Gobierno nacional se observarán luego del 31 de marzo. “Allí veremos si seguimos con esta curva bien aplanada y este incremento leve”.

En los últimos reportes, las autoridades sanitarias indicaron que “en Argentina la mayoría de los casos son importados y se detecta transmisión local en conglomerados. Se identificó el inicio de transmisión comunitaria en la región del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) y Chaco. En nuestro país coexisten estrategias de contención y mitigación de mortalidad y transmisión. Además se registran cadenas de transmisión local por conglomerados en Santa Fe, Córdoba y Tierra del Fuego”.

En los últimos días, el Presidente también resolvió extender la cuarentena obligatoria que por ahora está vigente hasta el 31 de marzo y ya tiene definido un plazo tentativo para la segunda etapa del aislamiento social: iría del 1 al 13 de abril.  (infobae.com)

 

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El Santo Padre emitió el perdón para los fieles cristianos ante una Plaza San Pedro desierta

 

El Papa Francisco entrega una extraordinaria bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo), normalmente dada solo en Navidad y Pascua, desde una plaza vacía de San Pedro, como respuesta a la pandemia mundial de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) , en el Vaticano, 27 de marzo de 2020. REUTERS / Yara Nardi / Pool.

El papa Francisco otorgó en la tarde de este viernes una indulgencia plenaria universal hacia todo los fieles de la Iglesia Católica en medio de la pandemia por el coronavirus que golpea en todo el planeta.

“Un vacío desolador que paraliza todo a su paso. Se palpita en el aire, lo dicen las miradas”, dijo el Papa. “Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que los discípulos del Evangelio nos sorprendió una tormenta. En esta tormenta estamos todos", señaló el Santo Padre en su mensaje en una Plaza San Pedro absolutamente desierta.

“Ahora, mientras navegamos en mares complicados, te pedimos: Despierta, Señor”, manifestó Francisco en su alocución por la pandemia de COVID-19.

 

El obispo de Roma caminó unos 50 metros en soledad mientras una tenue lluvia impactaba sobre la plaza vaticana. Al llegar a la escalinata, fue ayudado por su secretario privado, sobre quien el pastor argentino se sostuvo para poder subir al atrio.

 
El Papa Francisco besa una estatua de Jesucristo en la Plaza de San Pedro durante una extraordinaria bendición
El Papa Francisco besa una estatua de Jesucristo en la Plaza de San Pedro durante una extraordinaria bendición "Urbi et Orbi" como respuesta a la enfermedad mundial por coronavirus (Reuters)

“En medio del aislamiento donde experimentamos la falta de los afectos, escuchamos una vez más el anuncio que nos salva: ¡Ha resucitado y vive a nuestro lado!”, expresó en su mensaje Urbi et Orbi el Papa. “Dejemos que reavive la esperanza”.

“Esta tarde me gustaría confiarlo a todos al Señor, a través de la Virgen, descienda sobre vosotros la bendición de Dios: Señor, bendice al mundo, da salud al cuerpo y consuela los corazones. Nos pides que no sentamos temor, pero nuestra fe es débil, Señor y tenemos miedo. Pero tú Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repite de nuevo: No tengáis miedo y nosotros junto a San Pedro volcamos en ti todo nuestro agobio porque sabemos que tú nos cuidas”, concluyó.

El mensaje completo del Papa Francisco:

“Al atardecer”. Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos”, también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—.

Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38).

No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.

La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.

La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad.

Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa.

No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo.

Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).

Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.

Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo.

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno». Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.

Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.

El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado.

El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.

En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios.

Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas”.(infobae.com)

 

 

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Fernando Botto, médico cardiólogo, sobre el coronavirus y las enfermedades cardíacas

 

El médico cardiólogo Fernando Botto, miembro del área de investigación del Instituto Cardiovascular, para entender de qué manera el COVID-19 se comporta en los pacientes con afecciones cardíacas

A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares constituyen el 31% de las muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al menos un 80% de esas muertes podrían evitarse si se controlaran los factores de riesgo principales: colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y estrés, entre otros.

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre el 20% y 35% de la población adulta de América Latina y el Caribe es hipertensa. El número de personas con esta afección ha ido aumentando en los últimos años y muchos desconocen su condición.

 
Un profesional de la salud sale de una nueva unidad de atención médica móvil en Pachuca, México, para afrontar la pandemia por el coronavirus COVID-19 (REUTERS/Henry Romero)
Un profesional de la salud sale de una nueva unidad de atención médica móvil en Pachuca, México, para afrontar la pandemia por el coronavirus COVID-19 (REUTERS/Henry Romero)

Los científicos han observado que en pacientes hospitalizados, el COVID-19 podría llegar al corazón y causar arritmias, isquemia miocárdica, miocarditis y shock. En Argentina el 80% de las personas mayores de 60 años es hipertenso. El número de infartos e hipertensos es un factor de riesgo contra el coronavirus.

 

En un contexto en donde el coronavirus COVID-19 registra 270 mil casos en todo el mundo, más de 11 mil muertos y 90 mil recuperados, Infobae dialogó con el doctor Fernando Botto, médico infectólogo (MN 79189), miembro del área de investigación del Instituto Cardiovascular (ICBA), magister en Metodología de la Investigación y Epidemiología Clínica por la Universidad de McMaster de Hamilton, Canadá; magister en Efectividad Clínica por la Universidad de Salud Pública de Harvard y Universidad de Buenos Aires:

 
Las recomendaciones del doctor Fernando Botto, médico cardiólogo para cuidar el corazón durante la pandemia (REUTERS/Flavio Lo Scalzo)
Las recomendaciones del doctor Fernando Botto, médico cardiólogo para cuidar el corazón durante la pandemia (REUTERS/Flavio Lo Scalzo)

-¿Cómo afecta el coronavirus a las personas con afecciones cardíacas?

-En primer lugar diría que en general una gripe común es una situación que puede transformarse en grave con comorbilidades o enfermedades cardiovasculares o respiratorias. Por eso es que en general a todos los pacientes con este antecedente por encima de los 65 años los médicos recomendamos vacunación contra la gripe, es decir la influenza común y otros virus. Seguramente este virus, el COVID-19 no es una excepción.

¿Por qué es un problema en un paciente con un cuadro gripal o el coronavirus en un paciente con enfermedad cardiovascular? Estos son cuadros con alta fiebre, por encima de los 38°C o inclusive 39 grados y ustedes tienen que saber que durante un episodio de fiebre tan intenso -que todos hemos tenido alguna vez- aumenta la frecuencia cardíaca, estamos taquicárdicos, y seguramente esta es una situación que un organismo muy sano puede tolerar normalmente, en tanto que algunas personas que tienen problemas cardíacos, de las válvulas, infartos previos, operados, con insuficiencias cardíacas, arritmias, esto puede generar una descompensación. Eso es en general con la gripe que podría ser equivalente también con el coronavirus. En el caso particular del coronavirus, además, como tiene cierta predilección por generar un poquito más de complicaciones que la gripe común a nivel respiratorio y de la oxigenación, esto le agregaría un plus al riesgo de los pacientes cardiovasculares. Por eso es que se está viendo que la mortalidad de este virus está siendo alta en los pacientes añosos o por lo menos por encima de 65 años a 70 años, sobre todo si tienen enfermedades cardiovasculares, respiratorias, o diabetes previa.

 
En Argentina el 80% de las personas mayores de 60 años son hipertensas. El número de infartos e hipertensos es un factor de riesgo contra el coronavirus (Shutterstock)
En Argentina el 80% de las personas mayores de 60 años son hipertensas. El número de infartos e hipertensos es un factor de riesgo contra el coronavirus (Shutterstock)

-¿Qué son las comorbilidades?

-Cuándo digo cardiopatías o enfermedad cardíaca todos conocemos que hay varias. La más común en nuestro medio podríamos decir tiene que ver con la enfermedad coronaria, que es la obstrucción de las arterias coronarias, en pacientes que tienen o no un infarto previo, que han recibido cirugía de bypass, o que han recibido angioplastias o stents en las arterias del corazón. Lógicamente dentro de la enfermedad coronaria hay algunos que tienen una enfermedad muy controlada hace muchos años y que la llevan muy bien y quizás hay otros que tienen cuadros más inestables, más complicados.

Seguramente los dos no van a tener el mismo riesgo, los más complicados e inestables van a tener más riesgos. También tenemos enfermedades de las válvulas del corazón, sobre todo cuando hay lo que nosotros decimos valvulopatías severas, sobre todo de la válvula aórtica o mitral. También tendríamos que incluir en estos grupos a los que tienen insuficiencia cardíaca, es decir el corazón dilatado y con poca fuerza. Se trata de pacientes que algunos de ellos están muy estables y algunos de ellos tienen algunas internaciones a lo largo del año. Seguramente este tipo de infección gripal o coronavirus va a descompensar probablemente a la categoría que tiene más complicación cardiovascular pero genéricamente podríamos decir que todos los pacientes con cardiopatías tienen más riesgos cuando son sometidos a una infección seria de este tipo.

 
Sólo 1 de cada 4 hipertensos se controla adecuadamente según la SAHA
Sólo 1 de cada 4 hipertensos se controla adecuadamente según la SAHA

-¿Qué sucede en particular con los pacientes hipertensos?

-Los pacientes hipertensos podrían entrar en el contexto de la cardiopatía. La hipertensión es una enfermedad de las arterias, que puede o no comprometer el corazón, no todos los hipertensos están en la misma categoría y no debiera ser una condición para asustar a la gente por ser hipertensos. En estos días se está preguntando acerca de la utilización de dos remedios muy característicos: uno se llama enalapril, perindopril, y esa familia que son los inhibidores de enzima convertidora y otro es losartán, valsartán, telmisartán, etc, que son medicamentos de la misma familia para la hipertensión arterial y se ha dicho que es un factor de riesgo porque los pacientes con coronavirus cuando hacen una infección tienen más riesgo de complicaciones graves (cuando toman estos medicamentos).

Tengo que decir en realidad lo que están diciendo las sociedades científicas, la Sociedad Europea de Hipertensión Arterial, la Sociedad Argentina de Cardiología, las sociedades científicas hoy no avalan hoy modificar ninguna conducta, en cuanto al uso de estos medicamentos. Es decir, los pacientes tienen que seguir utilizándolos como los vienen utilizando para mantener su presión y eventualmente los médicos según el curso de la enfermedad, si correspondiera, podrían decidir suspenderlos o no. No habría que tomar conductas activas hasta nuevo aviso, porque hay algunas experiencias, sobre todo en animales, que muestran que esto puede ser una complicación, pero no está confirmado en la experiencia clínica.(infobae.com)

 

 

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Abogados constitucionalistas consultados por Infobae analizaron cuáles son las alternativas legales que tiene el Presidente para restringir la circulación de personas en medio de la pandemia del virus que nació en China

 

Puerto Madero, casi sin gente. El Gobierno analiza restringir aún más la circulación de personas (Foto: Maximiliano Luna)
Puerto Madero, casi sin gente. El Gobierno analiza restringir aún más la circulación de personas (Foto: Maximiliano Luna)

 

La posibilidad de que el presidente Alberto Fernández decrete una cuarentena general en las próximas horas abre un interrogante sobre los alcances legales de esa medida. Distintos abogados constitucionalistas consultados por Infobae coinciden en que esa figura en realidad no existe en términos estrictamente jurídicos.

“Lo único que conocemos son los estados de excepción, de los cuales el más clásico en Argentina es el estado de sitio, que implica una suspensión de derechos y garantías constitucionales. La Constitución le da al Presidente la facultad de dictarlo ante dos situaciones: un caso de ataque exterior o de conmoción interior. Este último caso sería el aplicable a la epidemia que estamos viviendo. Sería la única figura legal para limitar la libertad ambulatoria o la libertad corporal”, sostiene el constitucionalista Domingo Rondina.

 
Domingo Rondina, abogado constitucionalista
Domingo Rondina, abogado constitucionalista
 

Rondina recuerda que el “estado de alarma o veda en Argentina se dio ya en épocas de catástrofes, como en el caso del terremoto de San Juan o en las inundaciones en Santa Fe. Aunque en esos casos, se dictó el estado de sitio para una región en particular –no para todo el país– porque siempre hay delincuentes que aprovechan para robar, para prevenir actos de rapiña”.

Para Diego Armesto, docente de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires, “la propagación del coronavirus generó una situación de excepción en la cual es necesario poner por encima de todo el bienestar general, la salud y la vida”. Y precisa que la reforma de la Constitución de 1994 le dio al Presidente dos herramientas para que pueda hacer frente a una situación de emergencia o estado de excepcionalidad: la delegación de facultades del Congreso al Ejecutivo – como lo fue la aprobación de la Ley de Emergencia– y los decretos de necesidad y urgencia (DNU). "Sin embargo, el Presidente dictó hace dos semanas el DNU 260/20 que fijó limitaciones a los que están enfermos, o vinieron de países de riesgo, o estuvieron con potenciales infectados, y vemos por las noticias que hay colas de autos hacia lugares de veraneo. Se ve que algunos entienden que es un tiempo para vacacionar y no para cumplir con la regla establecida en el decreto”.

Para el constitucionalista Daniel Sabsay, en cambio, no es necesario el estado de sitio para dictar una cuarentena general obligatoria, y alcanzaría con el dictado de un DNU que fije los límites de posibilidades de tránsito dentro del país. “Sería una de las pocas veces que se da lo que dice el artículo 99 inciso 3 de la Constitución, ya que hay una situación de emergencia con riesgo inminente para la salud de la población, y no están dadas las circunstancias para que se pueda llevar a cabo el trámite normal para la sanción de una ley, porque el Congreso suspendió sus actividades debido al riesgo de contagio”.

Sabsay, además, agregó los motivos por los que según él, no cabría la aplicación del estado de sitio prevista en el artículo 23 de la Carta Magna: “No veo que acá esté en riesgo el ejercicio de la Constitución y de las autoridades creadas por ella, o sea, no se da el marco fáctico para que se dicte una medida extrema de ese tipo”.

 
Daniel Sabsay (NA)
Daniel Sabsay (NA)

Con esta lectura coincide Guido Risso, también profesor regular de Derecho Constitucional de la UBA. “Yo no veo que se den las condiciones objetivas para habilitar el estado de sitio, que es un instituto de súper excepción en el que nos salimos un rato del sistema, y tiene que ser por algo muy grave. El artículo 23 de la Constitución es muy claro en ese sentido: cuando están en riesgo las autoridades o el propio ejercicio de la Constitución. Con el estado de sitio se restringen derechos y libertades, y no se pueden hacer interpretaciones extensivas. O en todo caso se puede, a la inversa, para ampliarlos".

Sin embargo, Armesto considera que el DNU dictado por Alberto Fernández hace unos días resultó “insuficiente” y entiende que “el Ejecutivo tiene la obligación de utilizar todas las herramientas constitucionales y convencionales que posee a su alcance para restringir la mayor circulación de ciudadanos para cuidar la vida y la salud de la población”. Y en este sentido, coincide en que solo cabe la figura del estado de sitio prevista en el artículo 23 de la Constitución Nacional.

“Le estamos teniendo miedo a la palabra estado de sitio por las reminiscencias que tiene. Hay que pensar que fue incluido en la Constitución de 1853 y que cuando se redactó en aquella época, se pensaba en crisis políticas, no en temas de salud y bienestar general”, agrega.

Y en ese sentido, Armesto asevera que el respaldo legal a una medida así –que no podría ser aprobada en este momento por el Congreso por haber suspendido sus actividades– está dado por los tratados de derechos humanos que tienen rango constitucional en nuestro país. “La Convención Interamericana de Derechos Humanos, entre otros tratados, permite restringir derechos ante determinadas situaciones excepcionales como una emergencia sanitaria, y es por eso que resulta fundamental entenderla como una emergencia constitucional que nos obliga a extremar todas las medidas que nos pongan a la altura de las circunstancias”.

 
El abogado constitucionalista Diego Armesto

El abogado constitucionalista Diego Armesto

 

Armesto explica que el estado de sitio implica que “se puede detener a una persona que viola la norma, porque se suspenden las garantías constitucionales, solo queda el habeas corpus. El Poder Ejecutivo tiene facultades para ordenar detener a una persona, pero no de condenar”.

Rondina, por su parte, precisa qué sucedería en el caso de que se determine el estado de sitio para impedir que las personas vayan a otro lugar, con la excepción de ir a la farmacia, al supermercado o lugares de trabajo considerados esenciales.“Si pasa un patrullero y alguien está en la calle sin poder justificar alguno de estos tres motivos, le ordenan irse a su casa, y si no quiere obedecer, sí puede ser detenido”.

Para este constitucionalista, “en tanto las limitaciones que fije el estado de sitio sean proporcionales a la amenaza para la población, no puede ser cuestionado, el problema puede ser si es excesivo. Por ejemplo, si se prohíbe salir a comprar medicamentos, o establece una prohibición total de movimiento por más de uno o dos días, dejando a la gente sin abastecerse”.

En cambio, Sabsay opina que “el estado de sitio va a generar mucha más conmoción de manera innecesaria”. Y sostiene que con el dictado de un DNU, “el Presidente después tiene que decidir las medidas que va a tomar para que se cumpla, y ordenar a las fuerzas de seguridad que actúen en los casos en los que sea desobedecido. Se trata de delitos contra la salud pública que ya están el Código Penal”.

Para Risso, “es gravísimo” lo que sucede con la epidemia del coronavirus y “hay que tomar muchas medidas de concientización". Pero advierte que "no se resuelve bajo la amenaza publica, la coacción, o la apelación al derecho penal. Quizás baje la ansiedad social, pero no soluciona el problema”.(Fuente: infobae.com)

 

 

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